Astigmatismo: Cuando no se pueden enfocar los objetos


Una de las molestias más grandes que se pueden tener, es no poder observar nítidamente los objetos de lejos y cerca. Esta es la realidad que viven día a día las personas con astigmatismo. La buena noticia, es que existen una serie de tratamientos para corregir esta afección.

El doctor Andrés Eggers, jefe de la Unidad de Oftalmología de Clínica Alemana, explica que en la mayoría de los casos esta enfermedad se produce por una alteración en la curvatura de la córnea. Ésta es una membrana transparente que se ubica en la cara anterior del ojo, permite la entrada de la luz y es el lente más potente del sistema óptico. Normalmente es bastante esférica, pero cuando presenta una forma ovalada se origina esta patología.

El astigmatismo se produce porque los rayos de luz caen desenfocados entre sí. A diferencia de la miopía, donde todos los rayos caen desenfocados en un punto por delante de la retina, o en la hipermetropía, que caen por detrás. (Ver figura).

“Esta alteración se puede presentar de cinco formas distintas: como astigmatismo miópico simple, astigmatismo hipermetrópico simple, astigmatismo asociado con miopía, astigmatismo asociado con hipermetropía o astigmatismo mixto, es decir, cuando una imagen cae por delante de la retina y la otra por detrás”, aclara el especialista.
¿Cómo ve una persona con esta enfermedad? Mientras más alto es el grado, más borroso y desenfocado verá, observando de peor forma hacia los bordes o lados. Por lo general, cuando se tiene astigmatismo miópico, se altera la visión de lejos y cuando se tiene astigmatismo hipermetrópico, se ve modificada la agudeza visual de lejos y cerca.
A quiénes afecta…
El especialista señala que en la mayoría de los casos la persona nace con esta patología. Sin embargo, también se puede presentar con la edad, después de los 50 o 60 años. En menor medida, puede ser adquirida luego de un accidente en el ojo (cicatriz corneal), tras una operación en la zona o debido a patologías de la córnea propiamente tal, como el queratocono.

Si bien algunos astigmatismos pueden aumentar con los años, habitualmente los de tipo congénito tienden a no variar.

¿Cómo se diagnostica? Se detecta con el estudio oftalmológico general. También hay exámenes complementarios como la topografía corneal o la queratometría, con los que se miden los radios de la curvatura de la córnea. Es aconsejable que todos los niños se hagan una evaluación preventiva a los cuatro años.

Esta alteración se puede tratar con lentes ópticos y de contacto. “En general, cuando esta afección se presenta en grados bajos, se pueden usar lentes de contacto blandos tóricos, los que corrigen hasta dos dioptrías de astigmatismo. Sin embargo, más allá de esta cifra se tienden a utilizar los de tipo semirígidos”, precisa el doctor Eggers.

También se puede recurrir a la cirugía. Hoy, en la mayoría de los casos, se efectúa con láser, mediante la técnica Lasik. Este tipo de operación tiene la ventaja de ser más precisa y segura, y además la recuperación visual es rápida y estable en el tiempo.

Sin embargo, antes de efectuar esta intervención la enfermedad se debe encontrar estable, es decir, sin que tenga variaciones en uno o dos años (la persona debe tener sobre 21 años). Además, hay que evaluar si el rango de astigmatismo es operable y descartar la presencia de un queratocono, que es una contraindicación de la cirugía con láser.

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Oftalmología.




Deja un comentario