Audiometría: Cómo detectar si realmente hay sordera


Para poder escuchar un sonido, éste tiene que viajar desde la oreja hasta el cerebro. Pero, si hay alguna lesión en ese camino, la audición puede verse afectada. Para analizar cuánto oye y entiende una persona, y en qué parte puede estar la posible lesión, se debe realizar un examen denominado audiometría, el que se efectúa utilizando un aparato electrónico llamado audiómetro.

El doctor Gonzalo Bonilla, otorrinolaringólogo de Clínica Alemana, afirma que el audiómetro genera sonidos que se pueden aplicar a ambos oídos por separado. El sonido entregado puede modificarse según dos variables: la frecuencia y la intensidad. Por ejemplo, uno de frecuencia baja o grave es el emitido por un bombo, mientras que el de un pito es alto o agudo. Durante el estudio, cada frecuencia se va entregando a una intensidad cada vez menor, hasta encontrar la mínima intensidad que el paciente es capaz de percibir, lo que se denomina “umbral auditivo”, y se debe determinar para cada frecuencia.

“Los audiólogos (tecnólogos médicos o fonoaudiólogos especialistas en audiología) son quienes realizan la audiometría. Para esto requieren el uso de un par de fonos, por los que el paciente escucha los sonidos transmitidos. En una primera parte, los recibe por la vía por la que normalmente oímos, es decir, a través del aire (vía aérea). Luego, el audiólogo le transmite el sonido al paciente por medio de un vibrador óseo apoyado en el hueso detrás de la oreja. Así, este sonido viaja a través del cráneo (vía ósea) directamente hasta la cóclea (oído interno)”, explica.

Analizando toda esta información, se puede detectar si el problema de audición del paciente se debe a una lesión de los oídos externo o medio (hipoacusia de conducción), o bien de la cóclea y el resto de la vía nerviosa auditiva (hipoacusia sensorioneural).

“Para completar el estudio, se debe evaluar la capacidad del paciente para entender lo que oye a través la medición de la discriminación. En esta parte se lee al paciente -a un volumen confortable para él- una lista de palabras seleccionadas, las que debe repetir con precisión. El resultado se expresa como el porcentaje de respuestas correctas y también se mide para cada oído por separado”, dice el doctor Bonilla.
Asimismo, la audiometría es indispensable cuando se indica un audífono, ya que sólo con la información aportada por el examen, éste se podrá ajustar con precisión a las necesidades de cada paciente.

¿Cuándo es necesaria una audiometría?
Este examen deberían realizárselo todas las personas que notan alguna pérdida de su audición, aun cuando la alteración sea leve. Otro grupo importante son quienes tienen tinnitus, patología que consiste en percibir un ruido en el oído sin que exista en el ambiente. Este síntoma puede ser la primera señal de que la audición ha bajado, aunque el afectado no lo perciba. Además, este examen permite estudiar mejor el tinnitus, buscando qué frecuencia e intensidad tiene de manera objetiva, y así conseguir datos útiles para su tratamiento.

Para realizar una audiometría, es necesario estar dentro de una cámara silente o sonoamortiguada, es decir, que esté aislada de todo sonido externo. Asimismo, lo único que puede inhabilitar este análisis es la falta de cooperación del paciente. “Tiene que responder lo que realmente está escuchando porque, por ejemplo, hay personas que aparentan ser más sordas de lo que son con el fin de conseguir una pensión de invalidez por sordera. En estos casos, aunque el audiólogo no podrá medir realmente cuánto escuchan, sí se dará cuenta de que está simulando, lo que anula el examen”, agrega el doctor Bonilla.

Una vez efectuada la audiometría, el audiólogo transcribe los resultados a un gráfico llamado audiograma, que resume toda la información obtenida.
Exámenes auditivos para niños
Hacerle una audiometría a un niño puede ser más complicado, porque mientras más chicos e inquietos, más cuesta captar su atención para el examen. Sin embargo, con profesionales entrenados, se les puede evaluar la audición con bastante certeza.

El especialista agrega que es indispensable medirles la audición cuando nacen porque, si hay una sordera, hay que detectarla en los primeros meses de vida. A esta edad, la audición no se mide con una audiometría, sino con otros exámenes -como las emisiones otoacústicas- que, aunque no determinan cuánto oyen, sí detectan si la audición es normal o no. Además, no requieren de la colaboración del niño, por lo que pueden hacerse durante los primeros días de vida. Efectivamente, en Clínica Alemana se les realiza de manera voluntaria, el día que se van de alta.

En caso de encontrarse una sordera, este diagnóstico tan temprano es fundamental, ya que el resultado del tratamiento sólo será óptimo si se inicia precozmente. Si no se realizan los exámenes en este momento, es posible que la sospecha de sordera recién ocurra varios meses después, incluso a los dos años de edad, afectando de forma irreversible el resultado final del tratamiento.

“Asimismo, si se encuentra una audición normal, pero a los pocos años presenta señales de posible pérdida de audición, hay que llevarlo inmediatamente al otorrino, porque un problema auditivo afectará su aprendizaje, rendimiento escolar y relación social con los otros niños”, concluye el doctor Gonzalo Bonilla.

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Categoría: Exámenes y Equipo Médico.




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