Bebés prematuros: Nacer antes de tiempo


Nueve meses o 40 semanas es el tiempo para que un bebé complete su desarrollo dentro del vientre y esté en perfectas condiciones para su nacimiento. Sin embargo, el 10% nace antes de las 37 semanas, lo que los especialistas denominan como un nacimiento prematuro.

La condición de estos niños, que frecuentemente tienen un peso menor a los 2.500 grs., es signo de inmadurez, lo que se manifiesta a través de la incapacidad de mantener una temperatura estable y de coordinar la succión, deglución y respiración. Mientras más prematuros son, sobre todo bajo las 35 semanas, presentarán más dificultades de adaptación a la vida extrauterina.

Sobre esto último, la neonatóloga de Clínica Alemana doctora Marcela Pérez, señala que “al no tener sus pulmones completamente desarrollados tienen dificultad para respirar, por lo que requieren oxígeno e, incluso, ventilación mecánica hasta que el pulmón sea capaz de funcionar sin ningún tipo de apoyo”.

Existen diferentes causas que provocan un nacimiento antes de tiempo, como enfermedades de la madre o directamente patologías propias del embarazo. Entre las primeras se encuentran la hipertensión, afecciones renales, tiroides y problemas con la anatomía del útero.

En el otro tipo de anomalías están la diabetes e hipertensión gestacional y las infecciones intra-amnióticas, es decir, aquéllas que se contraen a través del canal vaginal. De estos niños menores de 37 semanas, el grupo que concentra más enfermedades y mortalidad en la prematurez es el que pesa menos de 1.500 gramos o los que nacen antes de las 32 semanas. En Chile y el mundo ellos equivalen al 1% de los nacimientos.

Es importante que la madre se trate la enfermedad o las infecciones que pueden incidir en un parto prematuro. Entre las medidas que se toman está el reposo o el uso de corticoides neonatales, que han demostrado que reducen la mortalidad del feto y el riesgo de secuelas como hemorragias cerebrales e inmadurez pulmonar.
El nacimiento
Generalmente, el especialista que controla el embarazo puede detectar cuándo existe mayor riesgo de tener un parto prematuro. “Si éste es inminente, cabe la posibilidad de que la interrupción del embarazo sea la única forma de salvar la vida del feto”, señala la doctora Pérez.

Habitualmente, los niños entre las 35 y 37 semanas, no requieren ser hospitalizados y pueden estar con sus madres depués del parto, ya que tienen desarrollado el mecanismo de succión y deglución, manejan positivamente su temperatura y no tienen dificultades respiratorias.

Por el contrario, los que nacen bajo las 35 semanas se hospitalizan directamente, porque no pueden alimentarse a través del pecho de la madre ni por la mamadera. Asimismo, ellos tienen más problemas de termorregulación por lo que necesitan de una incubadora y generalmente presentan complicaciones respiratorias.

Lo ideal, agrega la doctora Pérez, es que si se sabe que habrá un parto prematuro, se efectúe un trabajo de coordinación e información. “En Clínica Alemana visitamos a la madre y les explicamos qué significa tener un recién nacido prematuro, quien tal vez se mantendrá por un tiempo dentro de una incubadora o requerirá de ventilación mecánica”. Agrega que, pese a que deberá ser hospitalizado lo podrán visitar cuantas veces quieran. De esta forma, se disminuye un poco la angustia de los padres.

Pese a que el pronóstico de sobrevida de estos niños aumenta cada día (en el país a partir de las 25 semanas de gestación e incluso de las 24 semanas, como ha sido el caso de Clínica Alemana), existen niños con diversas secuelas, que aumentan mientras más prematuros son.
“Aunque existen diversas consecuencias como las respiratorias, las de tipo neurológico son una las más importantes. Éstas se deben a hemorragias cerebrales severas, que causan daño en esta zona (neuronal), con diferentes expresiones en el desarrollo neurológico de estos niños. En los casos más graves es posible ver menores con parálisis cerebral”, explica la neonatóloga.

Algunas de las alteraciones que se pueden presentar son problemas para caminar, debido a la rigidez de sus extremidades; sordera, por el daño de algunas neuronas de la vía auditiva; y también pueden tener algunos grados de ceguera, cuando la retina se ve perjudicada por la prematurez.

CUIDADOS ESPECIALES
La incubadora cumple un rol térmico, ya que mantiene la temperatura de los niños, aporta bastante humedad y protege de los ruidos ambientales, como ocurre con el útero.

Habitualmente, los bebés están en condiciones de salir de la incubadora antes de las 40 semanas, cuando su peso bordea un kilo 700 gramos. También se les deriva a la casa si han tenido un incremento de peso sostenido, ya sea alimentándose directamente del pecho de la madre o con mamadera y, si no se enfrían estando en una cuna vestidos.

Algunos requieren oxígeno adicional por varias semanas, debido a que el pulmón, inmaduro al nacer, se desarrolla con cierto grado de “inflamación”. Estos niños tienen una displasia broncopulmonar.

Respecto de la alimentación de los prematuros, hay que destacar que éstos aún no tienen desarrollado por completo su intestino. Sin embargo, pueden recibir leche materna, la que tiene todos los requerimientos que necesita en las primeras semanas.

Si no es posible darle de esta leche, por alguna condición materna, existe una especial para prematuros.

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Categoría: Preguntas y Respuestas.




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