Bebés que no crecen durante el embarazo


Todas las mujeres embarazadas desean que sus hijos se desarrollen normalmente. Sin embargo, entre el 3 y el 10% de los bebés en gestación serán más pequeños de lo esperado, al presentar el Síndrome de Restricción del Crecimiento Intrauterino (RCIU).

El ginecólogo obstetra de Clínica Alemana Max Polanco explica que esta patología se produce “cuando el feto va creciendo por debajo del percentil 10 de las curvas de crecimiento”.

Precisa que el 80% de los pequeños que sufre este síndrome es por motivos constitucionales, es decir, por su propia carga genética o herencia y que el 20% restante se denomina asimétrico, ya que no crecen en forma proporcionada y son los que condicionan la patología en sí.

El síndrome se genera principalmente si las mujeres son portadoras de enfermedades crónicas como hipertensión arterial, cardiopatías congénitas, diabetes mellitus tipo 2, insuficiencia renal, lupus. También cuando se embarazan con bajo peso o presentan desnutrición, anemia o han tenido antecedentes de este síndrome en embarazos anteriores.

Asimismo, si las pacientes viven en alturas, ya que esta condición disminuye los niveles de oxígeno de la sangre; o si presentan adicción al tabaco o las drogas.

El especialista señala que también corren riesgos las madres adolescentes, ya que muchas veces ocultan su embarazo y no se realizan los controles prenatales correspondientes. Otras causas que pueden influir, son el bajo nivel educacional y socioeconómico, ya que las mujeres pueden presentar una menor ingesta calórica y nutritiva.

El RCIU también se puede producir en embarazos gemelares, y por factores ovulares, que son todas aquellas inserciones anormales en la placenta y el líquido amniótico.
La importancia del control prenatal
La clave para diagnosticar a tiempo esta enfermedad es que las madres realicen sus controles prenatales a tiempo. En ellos el médico podrá analizar si el feto posee un peso más bajo de lo normal, si la medición de la altura uterina -donde se estima el crecimiento del bebé- es menor de lo que se espera para las semanas de gestación y si se presentan alteraciones en el volumen del líquido amniótico. Para corroborarlo, se realizan tres o cuatro ultrasonidos durante el embarazo más los que pueden surgir por orden médica.

¿En qué consiste el tratamiento?
Lo primero es aumentar el reposo de la madre, “por eso es un bien intransable la licencia prenatal, tanto para las mujeres que trabajan asalariadamente como para las que no, ya que en los últimas semanas del embarazo el bebé tiene su mayor potencial de crecimiento”, dice el doctor.

Lo segundo, es aumentar la ingesta calórica, para que la mamá le proporcione una mayor cantidad de nutrientes a su hijo. Por último, es necesario realizar un control médico asociado con ultrasonografía principalmente con doppler- de modo de vigilar el bienestar fetal.

Ahora bien, si esta enfermedad no es tratada a tiempo, se pueden presentar complicaciones graves, en un sentido progresivo, hasta causar la muerte fetal en el útero. Por otra parte, pueden surgir problemas en el parto, es decir, sufrimiento fetal agudo, riesgos de asfixia, acidosis perinatal y aspiración de meconio. También, estos bebés tienen más posibilidades de hacer una hipoglicemia (bajo nivel de azúcar en la sangre), hipocalcemia (caída del nivel de calcio sanguíneo) y no regular bien la temperatura, entre otros.

Sin embargo, el doctor Max Polanco recalca que estos riesgos se van minimizando en la medida que exista un adecuado control prenatal que permita pesquisar los factores de riesgo, la aparición del síndrome en el embarazo en curso y la adecuada vigilancia del binomio madre e hijo.

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Categoría: Preguntas y Respuestas.




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