Blefaroplastía: Adiós a las odiadas “ojeras”


Muchos se levantan por la mañana y tras mirarse al espejo simplemente piensan que el rostro cada vez transmite más cansancio. Son aquellas bolsas bajo los párpados inferiores, lo que la gente suele llamar “ojeras”, lo que a veces complica la existencia.

Pero este problema, que puede deberse tanto a la herencia como al agotamiento, acentuado por algún prolongado estilo de vida muy desgastador o simplemente por la edad, puede ser solucionado con una sencilla operación de cirugía plástica ambulatoria denominada blefaroplastía.

Dichas expresiones bajo los ojos son grasas que hay alrededor de todo el globo ocular. El problema es que las estructuras que las mantienen en su sitio van cediendo con los años y dichos depósitos se van manifestando a nivel de la piel en forma de “bolsitas”. Existe un componente genético importante en la manifestación precoz de ellas en personas entre 30 y 40 años de edad.

Blefaroplastía: Adiós a las odiadas "ojeras" Oftalmología

Por este motivo, suele ser recurrente la solicitud de una intervención quirúrgica para corregir este defecto estético, aunque los interesados no están exentos de miedos naturales.

Es bastante frecuente porque los párpados suelen ser la estructura de la cara que acusa los primeros estigmas de envejecimiento facial. Sin embargo, los pacientes son muy aprensivos al momento de decidirse por la cirugía por temor a que les cambie la expresión o la mirada, lo que es un error si el cirujano es criterioso en la planificación de la técnica a utilizar. En términos generales, esta operación consiste en la resección de piel excedente del párpado superior y extirpación de las bolsas o grasas que se realiza por la misma incisión cutánea.

En el párpado inferior la cirugía es más o menos la misma, sólo que aquí hay que ser muy cauteloso con el manejo de la piel para que el ojo conserve su forma ovalada y no quede de forma redonda o como se le dice ojo de gallina. Las bolsitas del párpado inferior también se les puede resecar por dentro del párpado, vale decir, por una incisión en la conjuntiva.

Perfil de los pacientes

Las personas que más piden realizarse una blefaroplastía son mujeres a partir de los 40 años, que son jóvenes pero empiezan a sentir que los años no han pasado en vano. Los varones consultan más tardíamente y por lo general aluden razones de índole práctico, como por ejemplo, que la piel caída del párpado superior les dificulta la lectura. Les cuesta reconocer que es por vanidad, que por lo demás es muy razonable.

La operación dura para siempre, aunque no hay que olvidarse de que el proceso de envejecimiento continúa conforme pasan los años.

Los cuidados del postoperatorio

El cuidado más importante de la blefaroplastía es el postoperatorio inmediato, es decir, las 48 horas que siguen a la operación. “El paciente no debe agacharse ni hacer fuerzas para evitar la formación de hematomas y se le debe aplicar hielo varias veces al día. Puede leer o ver televisión sólo al día siguiente. Los puntos se retiran entre los cinco y siete días siguientes”, puntualiza la especialista.

El operado sólo estará en condiciones óptimas, como para asistir a un evento social, es decir, sin equimosis (hematomas) en torno a los ojos, tres o cuatro semanas después de la intervención quirúrgica, ayudado con algo de maquillaje.

Los cambios que se obtienen son muy gratificantes para el paciente porque le da un aspecto más descansado al rostro y una mirada más despejada.

No hay grandes peligros si el cirujano domina las diferentes técnicas. Además, los riesgos anestésicos son muy pocos ya que por lo general se realiza con anestesia local, más una sedación. Incluso si el paciente prefiere anestesia general también se puede realizar.

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Categoría: Oftalmología.




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