Botulismo: Una extraña forma de intoxicación alimenticia


Entre las patologías más comunes por intoxicación alimenticia se encuentran el cólera y la salmonella. Sin embargo, existen otras más desconocidas, aunque no por eso menos grave: el botulismo.

Esta patología es producto de una intoxicación provocada por una proteína neurotóxica elaborada por la bacteria Clostridium botulinum, que tiene una distribución mundial en el suelo y sedimento marino.

El infectólogo de Clínica Alemana doctor Luis Thompson explica que el botulismo se relaciona a la fabricación de conservas caseras, especialmente de frutas, vegetales y pescados, entre otros productos que se contaminan con esporas de este germen que produce la generación de la toxina dañina para la salud.

Si esta patología se presenta en la infancia se denomina botulismo infantil. En este caso, el contagio se puede adquirir cuando los niños comen miel o tierra contaminada, lo que provoca una colonización de la flora intestinal.

Otra variante es el botulismo de herida, que se presenta cuando las lesiones se infectan con la bacteria.

Según el especialista, esta patología “afecta predominantemente la unión neuromuscular periférica y las sinapsis autonómicas, lo que se manifiesta por debilidad”. En concreto, esto se manifiesta a través de síntomas neurológicos como boca seca, problemas para tragar, visión doble y dificultad en la visión cercana, entre otros. No se observa fiebre, las manifestaciones neurológicas son simétricas, el paciente se mantiene reactivo y no se desarrolla déficit sensorial.

Es de suma importancia la historia clínica de la persona, ya que es en base a ella que se realiza el diagnóstico de esta patología, cuyo estudio de laboratorio incluye cultivo para anaerobios y pruebas de detección de toxina en los alimentos sospechosos.
La evolución
El doctor Thompson explica que el cuadro de infección se inicia entre las 12 y 36 horas después de la ingestión del alimento contaminado. Dependiendo del tipo de toxina botulínica, se requerirá la conexión a ventilación mecánica dentro de un promedio de tiempo de 26 a 58 días. Luego, se observa el progreso del paciente de una a dos semanas, y se espera que se estabilice por otras tres, antes de comenzar la recuperación.

La terapia es fundamentalmente de soporte y se ha registrado una progresiva reducción de la mortalidad, especialmente con el uso de la ventilación mecánica, gracias a los avances en el manejo del paciente crítico en las unidades de tratamiento intensivo.

“Actualmente, la mortalidad por botulismo ha disminuido considerablemente a menos del 10%, mientras que antes de la incorporación de las unidades de tratamiento intensivo superaba el 60%”, señala el especialista.

En los pacientes con botulismo secundario de herida, se requiere el debridamiento de la lesión, es decir, la separación de las fibras que estorban o atraviesan la llaga, incluso si tiene buen aspecto.

El infectólogo agrega que aunque en Chile se han observado algunos brotes de esta patología, los que fueron manejados perfectamente por las autoridades de salud, hay que destacar que es una enfermedad poco frecuente. Por este motivo, la principal recomendación es preferir alimentos que se conservan en forma industrial o someter las frutas, verduras o pescados en conserva artesanal a cocción, ya que es una toxina termolábil, lo que significa que se altera fácilmente por la acción del calor.

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Categoría: Nutrición y Dietética.




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