Bruxismo: Crujir de dientes


Si amanece con dolor en la mandíbula, si sus dientes están resentidos o si le reclaman por los sonidos que realiza con su boca, no se alarme, con seguridad está padeciendo uno de los traumatismos más comunes que actualmente afecta a la población: el bruxismo.

Esta dolencia que afecta al 60% de la población es una actividad muscular que hace que la mandíbula rechine (se mueva) o se quede aprisionando (en su lugar). A juicio del odontólogo de Clínica Alemana Rodrigo Casassus es normal que existan ciertos niveles de bruxismo, sin embargo, cuando éste va en aumento, genera diferentes efectos, sobre todo si no es tratado a tiempo.

El tipo de bruxismo más común es el que se traduce en ciertos movimientos nocturnos incontrolados que no siempre es necesario prevenir o detener. “El problema está cuando se sobrepasan ciertos niveles de duración, intensidad y frecuencia. Ahí se habla de bruxismo severo o patológico”, señala.

La diferencia se establece en que el bruxismo normal, puede ser constante y estar presente durante todo el año. Sin embargo, el severo puede aparecer en una época puntual del paciente y el resto del tiempo es de menor intensidad.

“Éste puede generar cargas sobre las articulaciones y músculos, provocando alteraciones que tienden a convertirse en círculos viciosos, haciendo que el problema se mantenga durante el tiempo, lo que afecta la calidad de vida del paciente”, afirma el especialista.

Todavía no se conoce el motivo del bruxismo aunque algunos estudios lo relacionan con un evento vital o un trastorno de sueño. A juicio del especialista, el problema también está asociado con el estilo de vida de la persona, donde el estrés provocado por el trabajo, es una de las principales causas.
“Producto de un ritmo de vida acelerado es posible que la persona esté siendo afectada por un estrés emocional lo que provoca una pérdida de control sobre eventos vitales. En ese momento, el sueño se vuelve más superficial y aumentan las posibilidades de episodios de bruxismo”, sostiene el especialista.

Existen teorías que apuntan a que la afección está asociada a un posible desequilibrio neuronal que puede estar afectando al paciente, o a ciertos alimentos o sustancias como el alcohol, que alteran la calidad de sueño.

Consecuencias
Los efectos del bruxismo severo dependerán del sector que se vea más afectado, ya sea por apretar o rechinar los dientes. “No es sorprendente el desgaste dental en adultos que llevan tiempo con bruxismo. Sin embargo, hoy se ha observado que en jóvenes ya se aprecia un franco desgaste de sus dientes, por lo que podemos afirmar que éste dependerá de la potencia muscular de la cara de cada uno y el tipo de diente”, afirma el especialista.

En general el rechinar o apretar los dientes descompone el esmalte dental, lo que provoca que la pieza esté expuesta a las bacterias que producen las caries. Las muelas pierden su corona y contorno natural volviéndose planas, mientras que los dientes frontales pierden longitud por el desgaste.

Es común que las personas que han padecido de bruxismo por mucho tiempo, experimenten dolores bucales o de las zonas que rodean la mandíbula, lo que se denomina fatiga muscular facial. El especialista recomienda poner atención a estos síntomas ya que se puede evitar, entre otras consecuencias, la inflamación del nervio dental o cefaleas que muchas veces pueden tener este origen. “Existe una cercanía de los músculos de la dentadura que proyectan el dolor hacia la cabeza del paciente. Incluso existen músculos del cuello que pueden estar afectados por el bruxismo y provocan dolores de oído”.
Agrega que una persona que necesita tratamiento es aquella cuyo dolor se ha mantenido durante largo tiempo. “Tengo pacientes que han tenido dolores durante más de cuatro años, y se han sometido a múltiples tratamientos e incluso se han inyectado bótox. Esto, porque el bruxismo es un trastorno motor, entonces se supone que esta toxina botulínica impide que los músculos de la mandíbula tengan mayor actividad. El problema es el costo y la corta duración del efecto”, afirma el odontólogo.

Cambio de vida
Los estudios señalan que el 10% de la población tiene síntomas que requieren de un tratamiento. Uno de los más comunes son el uso de placas de protección para evitar que los dientes se rompan o destruyan.

Sin embargo, para el especialista, el enfoque actual de tratamiento está más orientado hacia la causa, y se denomina terapia de autorregulación física. “El foco del problema es poder visualizar los factores que están alrededor de la persona que influyen en que tenga un estilo de vida muy acelerado”, sostiene.

Los resultados son muy auspiciosos si además de enseñarle algunas técnicas de relajación, se evita la cafeína, nicotina, el alcohol y se hace un intento por dormir mejor.

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Categoría: Odontología.




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