Callosidades: Consejos y tratamientos para unos pies saludables


En invierno los pies se enclaustran en zapatos cerrados, pero al empezar los meses más calurosos salen a la vista y para algunos lucirlos descubiertos no es motivo de orgullo.

Las callosidades o granos callosos son un problema común, sobre todo en mujeres en edad media de la vida (entre 40 y 65 años), porque en esta etapa la piel empieza a endurecerse, además son ellas quienes usan zapatos más estrechos.

El doctor Christian Ortiz, traumatólogo jefe del Equipo de Pie explica que las callosidades se caracterizan por una piel endurecida, más gruesa de lo normal, escamosa y seca.

“Estas durezas son un engrosamiento cutáneo y pueden tener dos orígenes. El primero es de tipo intrínseco, es decir, genético o neurológico. En estos casos muchas de las callosidades se asocian a tres deformidades típicas del pie: el juanete, los dedos martillo y lo que antes se llamaba pie plano anterior y ahora se conoce como metatarsalgia”, explica el traumatólogo.

La otra causa es extrínseca y se refiere exclusivamente al daño que causa el zapato por ser demasiado estrecho, con taco u otra incomodidad. En ambos casos la elección del calzado es fundamental para prevenir, sostiene.

Tratamiento para todos
Además de ser un problema estético, estas durezas muchas veces también causan dolor, con lo que se transforman en una enfermedad. Para hacer el diagnóstico no se necesitan exámenes, a menos que se sospeche una verruga plantar, caso en el que se realiza un raspado superficial para establecer la diferencia.
Todos los granos callosos tienen tratamiento. Si la causa es extrínseca se debe cambiar el calzado a uno más espacioso en la parte de los dedos y la dureza desaparecerá en unas semanas.

Para los dedos martillos y otras callosidades existen unos protectores que son similares a un dedal cubierto en silicona y que disminuye el roce, explica el especialista.

También hay plantillas para los callos que se producen en la planta, las cuales tienen un acolchado que levantan el arco.

El doctor Ortiz explica que cuando la gente no se mejora con estas alternativas se recurre a una cirugía que en el 98% de los casos resulta exitosa. De esta forma la persona tolera más zapatos que antes, pero obviamente no es la primera opción para corregir la deformidad.

“Si existen antecedentes familiares, se deben evitar los zapatos estrechos para no provocar roce”, concluye el especialista.

La Academia Americana de Cirugía del Pie tiene recomendaciones básicas para escoger el calzado.

– Elegir siempre el zapato al final del día, cuando el pie está hinchado.
– Comprar en relación al pie más ancho.
– Considerar que con la edad el pie se ensancha y no se alarga. Por lo tanto, no hay que comprar una medida más grande, sino que el mismo número pero más ancho.
– El zapato debe tener la forma del pie, por eso no es recomendable el calzado con punta.
– Si hay callosidades en el antepié, probablemente un taco va a agravar ese problema.

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Categoría: Dermatología.




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