Codo de Tenista: Cuando se inflaman los tendones


Qué puede tener en común un jugador de vóleibol o de tenis con alguien que limpia vidrios o una dueña de casa? Al parecer la respuesta es más simple y común de lo que se cree: la epicondilitis, enfermedad más conocida como “codo de tenista”, que consiste en la inflamación de los tendones extensores del antebrazo y la muñeca en la zona lateral del codo, lugar donde se insertan los tendones a los huesos del húmero.

“Se debe generalmente, a una acción repetitiva en la zona de inserción, que debido a su movimiento constante produce microtraumatismos, cuya acumulación lleva a una inflamación, la que posteriormente puede ser motivo de la ruptura de alguna fibra”, señala el doctor Fernando González, traumatólogo de Clínica Alemana.

Si bien, es la causa más frecuente, el especialista explica que también puede existir una razón metabólica, por acumulación de cristales o calcificaciones, como la enfermedad de la Gota, por ejemplo.

En Chile esta patología afecta entre el uno y 2% de la población, mientras que en los tenistas puede llegar hasta el 50%.

Las tendinopatías no son exclusivas de la articulación media del brazo, sino que también pueden afectar al hombro, a la zona interna del codo llamado “codo de golf”, a la cadera (en el glúteo medio) y al borde inferior o superior de la rótula, entre otros. Por lo tanto, cualquier actividad repetitiva que afecte la inserción de un tendón en un hueso puede desencadenar esta patología.

¿Cómo reconocer esta afección?
En el caso de la existencia del “codo de tenista”, el lugar de la lesión se ve afectada por dolor localizado en la zona lateral de esta articulación, además de una posible irradiación hacia la musculatura del antebrazo.

Según el doctor Fernando González, un tratamiento a tiempo es de real importancia y eleva las posibilidades de una mejoría completa. “Frente a la mínima molestia, recomiendo tratarse inmediatamente porque en una etapa inicial es de fácil resolución, pero si no se actúa a tiempo, se van produciendo trastornos no sólo inflamatorios, sino que de la estructura del tendón, lo que hace su tratamiento mucho más difícil y puede terminar, incluso, en cirugía”, explica.

Su tratamiento
Inicialmente, se debe determinar la actividad que provocó la dolencia y suspenderla por un tiempo. Posteriormente, se ocupan antinflamatorios locales y analgésicos, dependiendo de lo hinchado que se encuentre el tendón. Siempre en etapas precoces, se debe colocar hielo en la zona afectada, y luego de 48 horas aplicar calor local. “En aquellos casos que no se avanza con estas medidas generales, se utiliza fisioterapia, kinesiterapia y las infiltraciones con corticoides, entre otras alternativas terapéuticas. Actualmente, tenemos otro tratamiento con ondas de choque”, afirma el doctor González.

Si se sigue el tratamiento al pie de la letra, existen altas probabilidades de que haya una mejoría absoluta del tendón. Sobre todo si se asume la lesión como tal, a través de ejercicios de elongación en forma adecuada antes y después de la actividad física.

Recomendaciones
Antes de cada actividad física, acondicionar la musculatura a través de
elongaciones. Éstas tienen que realizarse también después del ejercicio.
Al aparecer molestias, detener inmediatamente la actividad.
Si el dolor persiste, recurrir a un especialista.
Un precoz tratamiento eleva las posibilidades de una completa mejoría.

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Categoría: Medicina Deportiva.




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