Cólicos en los lactantes: Un problema frecuente


La mayoría de los padres se angustia cuando ven que su hijo de pocos meses sufre de un llanto persistente e inexplicable, especialmente en la noche. Por lo general, se trata de los llamados cólicos de los lactantes, un trastorno relativamente común que comienza a los 15 días de vida, llega a su máximo a las seis semanas y cede a los tres meses.

La buena noticia es que este cuadro es benigno y autolimitado, es decir, se pasa solo y con el tiempo. La pediatra y gastroenteróloga de Clínica Alemana, doctora Gloria Ríos, explica que esta alteración “se presenta en alrededor del 10 al 30% de los recién nacidos sanos, afectando por igual a niños y niñas, ya sea que se alimenten con leche materna o con biberón (fórmulas lácteas)”.

¿QUÉ HACER?

– Tener tranquilidad y paciencia ante el episodio.

– Abrazar al pequeño y hablarle suavemente. El mecer al bebé le puede dar tranquilidad. No pasarlo de brazo en brazo.

– Algunos niños se calman un poco cuando se les da una pequeña vuelta en el auto o en su coche.

– Acudir siempre a los controles correspondientes con el pediatra. Contarle sobre este problema y preguntarle cómo alimentarlo correctamente.

– No otorgar medicamentos, salvo que sean bajo receta médica.

– Es necesario que la tarea de consolar al bebé sea tanto de la mamá como del papá, para que los dos puedan tener momentos de descanso.

Se caracteriza porque los pequeños sufren crisis de llanto que duran desde 30 minutos a 3 horas aproximadamente, y se originan principalmente en la tarde, por lo que se han denominado “cólicos de las 7 de la tarde”. Esta alteración se acompaña de flexión de piernas sobre el abdomen, distensión abdominal y coloración roja de la cara.

Sin embargo, cabe destacar que estos niños suben de peso adecuadamente y el resto del día no tienen mayores problemas, por lo que duermen y se alimentan bien. Los cólicos no se acompañan de fiebre, vómitos ni diarrea.

Su causa es desconocida
La doctora Gloria Ríos señala que “el motivo específico de este trastorno aún no se conoce. Se ha planteado que se relacionaría con la acumulación de gases en el intestino; con una inmadurez del sistema gastrointestinal y neurológico; con una alteración de la motilidad intestinal; ansiedad o estrés familiar”.

Lo más importante es diferenciarlo de otras causas que producen llanto en el menor que está sano, como la incomodidad por tener hambre, el frío o el calor, el pañal sucio y los gases, entre otros factores. “En este sentido ayuda la regla de tres: los pequeños con cólico tienen crisis de llanto por más de tres horas, durante tres días a la semana y por más de tres semanas”, destaca la especialista.

Sin duda que este cuadro produce gran temor en los padres, ya que pueden creer que su hijo tiene una alteración más grave, por lo cual es motivo de consulta frecuente en hospitales y clínicas.

La gastroenteróloga menciona que en el control médico es importante descartar que exista otra causa que esté produciendo el llanto; evaluar la técnica de alimentación; evitar la acumulación de gases; explicar a los padres el carácter benigno de este trastorno e indicar conductas que ayuden a relajar a su hijo.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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