Comer bien para cuidar el corazón


En Chile, al igual que en la mayoría de los países del mundo occidental, la invasión de la comida rápida y el sedentarismo no sólo han creado una población más obesa, si no que también son una de las razones más importantes del principal problema de salud actual: las enfermedades cardiovasculares.

De acuerdo con informes del Ministerio de Salud, estas patologías son la primera causa de muerte entre los chilenos, siendo responsables del 27,1% del total de defunciones, además de ser una importante fuente de morbilidad y discapacidad.

Hoy se sabe que, además de ciertos factores genéticos que no son modificables, existen conductas que sí pueden cambiarse y que contribuyen marcadamente a la aparición de enfermedades cardiovasculares. Dentro de estos factores de riesgo, la dieta juega un papel protagónico. Comer más fibra y evitar el consumo elevado de colesterol y grasas saturadas, es uno de los primeros pasos para cuidar el corazón.

El doctor Alejandro Abufhele, jefe del Departamento de Cardiología de Clínica Alemana, entrega algunas recomendaciones básicas sobre este tema.

¿De qué manera la dieta influye en la salud cardiovascular?
Está claramente demostrado que una dieta rica en azúcares y grasas saturadas aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y que éste se reduce con una alimentación baja en grasas y rica en vegetales. Esto está relacionado con el efecto que tienen estos alimentos en los niveles de colesterol malo (C-LDL), triglicéridos y colesterol bueno (C-HDL), además de su influencia sobre la obesidad y la diabetes.
¿Qué hábitos alimenticios presentes en la cultura occidental son dañinos para el corazón?
La dieta de los países occidentales es rica en sal, grasas saturadas (comida chatarra) y con alto contenido de azúcares de absorción rápida (repostería) y chocolate. Esto se evidencia en la alta prevalencia de obesidad y diabetes, que son factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares.

¿Qué alimentos contribuyen a la salud cardiaca?
Las frutas y verduras contienen la mayor cantidad de antioxidantes de la naturaleza, que son los que impiden la oxidación, proceso crucial en el desarrollo de la enfermedad ateroesclerótica y los infartos.

¿El pescado es beneficioso?
El pescado contiene ácidos grasos benéficos (poliinsaturados de cadena larga) como los omega 3, que son antitrombóticos (previenen la formación de coágulos) y tienen propiedades vasodilatadoras. Además, suben el colesterol bueno y estabilizan las arritmias cardíacas.

¿Qué otros alimentos son recomendables para cuidar el corazón?
Además de una alta ingesta de frutas, vegetales y pescados, es aconsejable comer legumbres, aves de corral (pollo y pavo) y mantener una dieta abundante en fibras y granos (arroz).

¿Es efectivo que el vino tinto protege el corazón?
Es discutible. Si bien es cierto que el vino tiene sustancias antioxidantes, es en menor cantidad que las contenidas en frutas y vegetales. Además, hay que considerar que el alcohol tiene otros efectos que son indeseables, como gastritis y daño hepático.

También se debe tener presente que está contraindicado en diabéticos y en aquellos pacientes con triglicéridos altos. A esto se suma que es muy difícil bajar de peso cuando se ingiere alcohol, por lo que las personas con sobrepeso u obesas no deberían tomar vino ni otros alcoholes.
n el caso de las mujeres, ¿hay consejos específicos que puedan ser de ayuda?
Es bueno recalcar dos medidas adicionales:

No fumar: el cigarrillo ha sido asociado con el 50% de todos los eventos coronarios en la mujer. Se ha visto que este riesgo aumenta 2.5 veces con el consumo de 1,4 cigarrillos al día.

Hacer ejercicio: Está comprobado que la actividad física disminuye las muertes por causas cardiacas y accidentes vasculares encefálicos.

Consejos

– Disminuir el consumo de sal y café, si tiene presión alta u otras enfermedades cardiacas.

– Moderar el consumo de alcohol.

– Mantener un peso adecuado a la estatura.

– Llevar una alimentación completa y equilibrada, no abusar de productos precocinados, congelados o fritos y alimentos ricos en grasas animales.

– Aumentar el consumo de legumbres, verduras y frutas.

– Seleccionar alimentos de alto valor nutritivo, pero de escaso valor calórico.

– Ajustar la alimentación a las necesidades del estilo de vida. No puede consumir el mismo número de calorías una persona que realiza un trabajo sedentario que un deportista.

– No creer en dietas mágicas. No dan resultado y pueden ser muy perjudiciales para la salud. Una dieta alimenticia sólo debe establecerla un especialista.

– Hacer ejercicio de acuerdo al estado de salud, características físicas y aficiones. Si la actividad física no resulta placentera rápidamente se abandona.

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Categoría: Nutrición y Dietética.




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