Cómo dar medicina a los niños


Abra la boca que viene el avioncito… Aunque es una frase agradable, dar medicina a un niño enfermo no es fácil y mucho menos divertido. De hecho, es uno de los conflictos más comunes que enfrentan los padres y los niños respecto a la salud, ya que en su negativa por tomar el medicamento el lactante puede escupirlo y el adolescente resistirse a toda costa.

Es por esta razón que los padres deben estar al tanto sobre las técnicas que se pueden utilizar para hacer esta experiencia menos traumática.

La doctora Patricia Salinas, pediatra de Clínica Alemana, explica que “la mayoría de los niños reacciona mejor a una actitud calmada y positiva de parte de los padres, porque perciben las emociones de éstos, y si captan que sus papás están esperando que se resistan a tomar la medicina, lo harán”.

Además de que algunos antibióticos tienen sabores desagradables, hay que tener en cuenta que los niños al estar enfermos presentan un estado emocional muy vulnerable. Entonces, es aconsejable explicarles de manera simple y honesta por qué tienen que tomar la medicina. Así la mayoría de los niños entiende, y en el caso de los bebés van a captar el tono de voz de la mamá o del papá.

Los sí y no
La doctora Patricia Salinas explica que es recomendable advertirle al niño cuando es la hora de tomar su medicina, ya que si sabe con anticipación puede ayudarle a que se sienta ‘en control’. “Además, como tomarse el medicamento no es negociable, porque se lo deben tomar sí o sí, los padres pueden ofrecer alternativas simples al niño de manera que sienta que tiene el control, como por ejemplo algún alimento que les guste”.

A los pequeños les encantan los rituales, por lo que si están enfermos se puede hacer “la hora de la medicina” como parte del horario diario, esto ayuda a anticipar el evento. Además, es muy útil usar incentivos como calcomanías, ya que los anima a lograr una meta.
La doctora Salinas sostiene que “depende del medicamento que sea, puede darse con jugo de naranja, leche o esencia de frutas. Pero hay algunos en los que es imposible ya que la mezcla puede alterar el antibiótico. Por eso hay que asesorarse por un especialista”.

Ahora bien, si los niños vomitan dentro de los primeros 30 minutos de haberse tomado el medicamento se les puede volver a dar nuevamente una dosis, sin embargo, si la devolución se produce después de media hora no es recomendable ya que se corre el riesgo de duplicar la dosis.

Es muy importante saber cuánto medicamento se les debe dar a los niños porque no es lo mismo la cucharadita de los cubiertos, que puede medir entre 2ml. y 5ml, y las jeringas o cucharas dosificadoras que vienen con los medicamentos, ya que las dosis son recetadas según el peso del niño por lo que deben ser exactas.

La especialista recomienda “dar la medicina por el lado de la mejilla del pequeño, quien debe estar sentado, asimismo, se puede jugar a que se le da primero al muñeco o peluche y después a él”.
Estrategias
– Explique cómo la medicina ayuda a que los niños se alivien.
– Haga que la medicina sepa mejor, si lo aprueba el doctor.
– Administre los medicamentos a la misma hora y en el mismo lugar.
– Ofrezca opciones cada vez que pueda.
– Evite las batallas físicas o corporales.
– Explique las consecuencias.
– Si el niño se rehúsa, déle un respiro (o tregua).
– Permita que otro adulto lo reemplace.

Por ningún motivo se debe mezclar el antibiótico en un mamadera, ya que el niño puede no tomarse completamente el contenido y no se podrá determinar cuánta cantidad ingirió. Además, esta manera puede hacer que el niño adquiera fobia a la leche.

También es conveniente mantener los medicamentos en el refrigerador, de tal forma que se conserven fríos y el niño no sienta tanto el sabor. Sin embargo, no todos los antibióticos deben exponerse a temperaturas bajas.
Si bien, los laboratorios han tratado de hacer los antibióticos con sabores más agradables, esto puede transformarse en un arma de doble filo porque los niños pueden pensar que es un dulce y en un momento de descuido tomarse todo los medicamentos. Además, para que esto no ocurra la doctora Salinas explica que “no hay que engañarlos diciéndoles que el medicamento es una golosina”.

A pesar de todos los intentos y trucos de padres y laboratorios, hay medicamentos que no dejan de tener un sabor desagradable. En estos casos se recomienda dar al niño antes una paleta de helado, de esta forma se adormece un poco la lengua y las papilas gustativas, y después se le ofrece el remedio.

Por último, hay que destacar que se debe mantener los medicamentos fuera del alcance de los niños, alejados de la luz, en un lugar seco y no en el baño, porque es húmedo, e idealmente con llave.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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