Cómo enfrentar las primeras entrevistas laborales


Un joven recién afeitado después de meses de llevar una barba descuidada y vestido con un traje que no usaba desde el último matrimonio, busca desesperadamente la oficina 503.

Una mujer adulta, que se maneja demasiado bien en la situación, recibe y guía a este desorientado. Luego de terminar sus estudios y enviar currículos compulsivamente, nuestro nervioso protagonista enfrenta su primera entrevista de trabajo.

Esta experiencia que, sin duda, a muchos ha sacado las primeras canas o provocado carreras al baño, es tan natural que puede señalarse como el inicio de la adultez. Pero no por lo normal deja de ser menos difícil y estar llena de aprensiones.

Como primer paso, Pamela Parada, psicóloga laboral de Clínica Alemana, afirma: “Es importante tener en cuenta que los entrevistadores esperan cierta cuota de ansiedad. Es normal y parte de la situación, incluso ayuda al postulante a estar alerta y lo estimula a tener un comportamiento óptimo una vez pasado el momento álgido”.

De todos modos, los nervios pueden boicotear el desempeño de una persona y no está demás seguir algunos consejos para evitar sufrir de ellos: dormir bien, no ir a fiestas el día anterior y acudir tranquilo, sin miedo.

“Claramente, si alguien se bloquea tanto como para no rendir en lo absoluto, necesita ayuda profesional para controlar su ansiedad”, recomienda Pamela Parada.

De acuerdo con Carola Rivas, psicóloga laboral de Clínica Alemana, el principal consejo para enfrentar la entrevista es ser espontáneo. Pero ¿hasta qué punto? Nadie puede darse a conocer en una conversación de una hora. “Se entiende que la persona sólo presentará una parte de sí misma.

Lo importante es evitar dejarse influir por todo lo que la gente dice que diga”. Pamela Parada agrega: “Hay que ceñirse a las preguntas, no es necesario profundizar más allá de ellas. Y por otro lado, tener una actitud disponible para responder ciertas áreas que pueden parecer irrelevantes. Quizás para alguien es incómodo o está demás que le pregunten si pololea, pero si reacciona de mala forma será más importante que la respuesta que dé”.

El mercado laboral puede plantearse como tan competitivo que las entrevistas laborales son una verdadera oportunidad de vender el producto que es uno mismo. Aunque las teorías de márketing pueden servir en cuanto a la presentación personal, por ejemplo, hay otros terrenos en los que no son lo más adecuado: “No es bueno inflarse demasiado, porque si uno se vende como superhombre, así te van a exigir”, sostiene Carola Rivas.
En ese sentido, la idea es destacar las ventajas comparativas, las que habitualmente tienen que ver con desempeños en trabajos anteriores, pero cuando es la primera vez, esto se hace un poco difícil.

“Si no hay una experiencia laboral anterior, se puede hacer alusión a una práctica o algo que dé cuentas de cómo se funciona, lo que permite dar referencias. También son importantes los intereses, habilidades que se desea desarrollar y señalar lo que se puede ofrecer y en qué se puede contribuir”, explica Pamela Parada.

Carola Rivas afirma que la experiencia laboral no lo es todo, por ejemplo, es posible recurrir a la actividad doméstica y los hábitos de estudio, si a uno le gusta preparar las pruebas o trabajos en grupo o solo, puede ser relevante para el tipo de trabajo al que se postula. “Además es importante destacar características de la personalidad como la sociabilidad, responsabilidad o empatía”.

Los test: Más que manchas
Si hay algo que provoca susto o por lo menos desconfianza, son los test psicológicos. Más de una persona ha pensado que no fue seleccionada para un trabajo porque la encontraron loca después de la fase psicológica. Pamela Parada aclara: “Con los test no se buscan patologías, sino que una persona con un perfil para un cargo determinado. Claro que si hay un problema severo, una esquizofrenia, por ejemplo, será determinante.

Por eso, de la información que entregan los test, se utiliza lo que interesa. En ellos aparecen ciertos rasgos de la personalidad acentuados que quizás para un clínico son motivo de una terapia, pero para nosotros son significativos sólo si favorecen o interfieren en el trabajo al que postula”.

Muchos le pueden temer al famoso test de Rorschach (manchas) y por eso se confian en las respuestas que algún amigo le ha soplado. Pero según explican las psicólogas eso es un craso error: “Es importante que sepan que si dicen ver algo que no ven, no sirve de nada y nos vamos a dar cuenta de que no están siendo naturales. Habitualmente, a los entrevistados les tranquiliza mucho saber que no hay respuestas buenas o malas”.

Respecto a las pruebas de habilidades, como las matemáticas y lógica, las especialistas estiman que no es necesario preparase aunque hace muchos años que sólo se use calculadora, porque los rangos de normalidad que manejan son muy amplios.

Carola Rivas concluye que la selección se realizará en base a los test, la entrevista, la actitud, la experiencia y la presentación, es decir, en conjunto la persona debe ser la adecuada.

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Categoría: Preguntas y Respuestas.




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