Contaminación ambiental y salud: Invierno sin respiro


Dieciocho alertas ambientales y dos preemergencias son las cifras oficiales de las medidas que se han tomado en lo que va de 2007 debido a la mala calidad del aire en Santiago. ¿Las consecuencias? Según cifras del Ministerio de Salud, las consultas por enfermedades respiratorias han aumentado en un 38%, específicamente por síndrome bronquial obstructivo y neumonía.

Y no es raro, ya que Santiago se considera una de las capitales más contaminadas de Latinoamérica, hecho que en parte se debe a la situación geográfica de la capital. Asentada en un valle rodeado por las cordilleras de Los Andes y de la Costa, carece de condiciones de ventilación, sobre todo en esta época del año -otoño e invierno-, lo que genera un “hongo contaminante”.

Según el doctor Hernán Cabello, jefe de la Unidad de Enfermedades Respiratorias de Clínica Alemana, “los estudios demuestran que cuando la contaminación se eleva por sobre los niveles aceptados, aumenta la frecuencia de enfermedades respiratorias, sobre todo en niños, ancianos o pacientes con enfermedades crónicas de las vías aéreas”, enfatiza.

Sin embargo, no es correcto afirmar que las enfermedades respiratorias se deban sólo a la calidad del aire. También puede ser una mezcla entre esto y la presencia de infecciones que en esos días puede ser relativamente alta.

“Sabemos que la contaminación influye, pero en los pacientes en riesgo -niños, ancianos, mujeres embarazadas y enfermos crónicos- es la patología previa, que exacerbada, se reagudiza y determina los casos más extremos, y que a veces provoca, incluso, fallecimiento por estas causas”, asegura el doctor Cabello.
Por eso es necesario tener especial cuidado los días en que las autoridades decretan alerta o preemergencia ambiental. Una de las recomendaciones más importantes es no hacer ejercicio. El doctor Cabello explica que “la persona que hace actividad física está respirando muchas más veces por minuto, lo que requiere un mayor volumen de aire del ambiente. Con ello está ventilando más veces el aire que moviliza al estar en reposo y se expone a más contaminantes”, dice.

Esto empeora con la práctica de deporte violento. Los principales efectos de hacer ejercicio cuando la contaminación está en niveles críticos son la aparición de síntomas respiratorios menores. “Lo más común es algo de carraspera, tos y un poco de cansancio -tanto en personas sanas como enfermas-“, explica.

En los casos de personas con alguna enfermedad previa, tales como un asmático o un enfisematoso, se puede producir una crisis obstructiva, con espasmo bronquial, pecho apretado y, según la gravedad, con grado variable de fallo respiratorio, en cuyos casos puede ser necesaria la hospitalización”, dice.

Sin embargo, el doctor Cabello aclara que estos últimos son las situaciones “más extremas y menos frecuentes”. De hecho asegura que las personas podrían practicar deportes en sitios cerrados, como gimnasios. También reconoce que durante los días de contaminación alta llegan más pacientes crónicos a consultar urgencias o se hospitalizan por patologías médicas que, probablemente, han sido gatilladas por la mala calidad del aire.

Por eso las personas que deben tener más cuidado durante los días de preemergencia son aquellos que tienen alguna enfermedad respiratoria crónica: asmáticos crónicos, pacientes con enfisema pulmonar, bronquíticos crónicos, pacientes con algún tipo de cáncer, cardiópatas con insuficiencia cardiaca, pacientes hipertensos y diabéticos averiados.
Contaminantes Internos
Otro de los factores que más influye en los problemas respiratorios es el humo del cigarrillo. Éste, muchas veces, no se toma en cuenta y constituye, según el doctor Cabello, el principal contaminante intradomiciliario, ya que es “tremendamente nocivo en algunas personas”.

“Así como nos preocupamos por la contaminación ambiental, también deberíamos recordar que los contaminantes de la casa son muy importantes, y el principal de ellos es el humo del cigarrillo”.

El experto recomienda como ideal que la gente fume fuera del hogar, sobre todo si hay niños, embarazadas y adultos mayores.

Otro factor que puede empeorar este tipo de contaminación interna es la crisis del gas. Las personas van a buscar alternativas para la calefacción de la casa y usarán más parafina y leña para encender chimeneas. Con esto “se expone a la familia a otra fuente de contaminación fija, ya que durante los días de mucho frío aumenta la contaminación intradomiciliaria, que es tan peligrosa como la que respiramos en la calle”, dice.

Para el jefe de la Unidad de Enfermedades Respiratorias es muy importante cuidar la calidad del aire en el hogar y por eso él no recomienda los purificadores de aire caseros, ya que no se ha comprobado su utilidad.

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Categoría: Actualidad Médica.




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