Cuándo la tuberculosis ataca a los niños


La tuberculosis no es una enfermedad del pasado. Aún existen niños que tienen riesgos de contraer esta afección a pesar de que a los recién nacidos se les administre la vacuna BCG para prevenir las manifestaciones más graves de este mal.

La pediatra e infectóloga de Clínica Alemana, doctora María Luz Endeiza, explica que en los pequeños, al igual que en los adultos, la tuberculosis se origina por la bacteria Bacilo de Koch. Ésta afecta principalmente los pulmones, pero también se puede manifestar en la zona renal, abdominal, intestinal o como meningitis, entre otros.

La patología se contagia por vía aérea, es decir, se trasmite por medio del aire, por esta razón basta que un adulto portador estornude, cante, se ría o, incluso, de un beso, para que se trasmita a los menores. De esta forma, la principal fuente de contaminación para un niño es el adulto enfermo perteneciente a su grupo familiar.

Cabe destacar que es más frecuente que se propague en lugares cerrados, mal ventilados, con una higiene inadecuada y con hacinamiento, es decir, cuando el pequeño respira por un tiempo prolongado un ambiente donde los bacilos están flotando en el aire. Por este motivo, esta enfermedad aún constituye un problema importante de salud en el país.

Niños más propensos
La especialista destaca que si bien a todos los recién nacidos se les administra la vacuna BCG, está sólo los protege de las formas más graves de la patología, como la meningitis tuberculosa y la tuberculosis milliar. “Sin embargo, sí se pueden presentar otros tipos, como la tuberculosis pulmonar, que es otra forma de neumonía, pero que se demora más en erradicar; y la tuberculosis abdominal o renal”.

¿Qué pequeños tienen más peligro de contraerla? Principalmente los que tienen un sistema inmunológico débil, como los que están infectados con el virus de inmunodeficiencia humano VIH; los que presentan diabetes mellitus; todo tipo de cánceres o desnutrición, entre otros.
También los que tienen alguna inmunodeficiencia congénita, sobre todo cuando se produce déficit en la inmunidad celular.
Esta enfermedad tiene un comienzo lento. En general, los pequeños tosen por bastante tiempo, más de 15 días o un mes; bajan de peso sin existir explicación; se ven decaídos; la fiebre no es alta y se manifiesta en las tardes; y están cerca de un adulto (que son quienes lo contagian) que ha tosido por bastante tiempo.

La importancia de un tratamiento oportuno
¿Cómo se diagnostica la tuberculosis? Se realizan exámenes generales como hemograma, velocidad de hemosedimentación y radiografías de tórax. Ahora bien, el estudio específico para buscar las bacterias causantes se denomina baciloscopía y cultivo de Koch. En el caso de los niños más grandes se realiza con esputo inducido y en los más pequeños se hace un lavado gástrico. En ambas situaciones, las muestras se mandan a cultivo en laboratorio.

“También se puede hacer lo que se denomina reacción de PPD. Éste es un preparado que se hace con un molido de bacilos que se aplican sobre la piel y se espera entre 48 y 72 horas para que se haga una roncha. De acuerdo a cuánto mida, el médico podrá saber si tuvo contacto o no con la enfermedad”, explica la doctora María Luz Endeiza.

Ahora bien, lo importante es el tratamiento el que se realiza utilizando dos o tres antibióticos juntos. Los especialistas tienen diagramado un cuadro en el que, de acuerdo al tipo de tuberculosis, las complicaciones y la edad, se explicita que combinaciones de drogas se deben utilizar. “El procedimiento es obligatorio y lo proporciona el Ministerio de Salud de forma gratuita”, concluye la pediatra infectóloga.

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Categoría: Glosario Médico.




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