Cuando los niños no quieren dormir en su habitación


En general se trata de menores que sienten temor al abandono, mucho miedo y son sobreprotegidos por sus familias.

Muchos padres no pueden dormir tranquilos ya que sus hijos pequeños, a pesar de tener su propio dormitorio, siguen durmiendo en la noche con ellos, aunque ya tengan más de un año de edad.

La psicóloga de Clínica Alemana, Marie – Lizzy Zippelius aconseja que los padres empiecen a sacar a los pequeños de la pieza entre los tres y los seis meses de edad. Precisa que si se sigue dando esta situación, se puede producir un deterioro de la autoimagen del menor y, a la vez, entorpecer la relación en la pareja.

¿Por qué un niño sigue esta conducta? En general se trata de menores que sienten temor al abandono, mucho miedo y sufren pesadillas. También se puede producir debido a la sobreprotección de los padres.

La especialista señala que para ayudar al pequeño a dormir en su habitación es importante que sus progenitores sepan establecer reglas adecuadas sin temor a las consecuencias. “Los límites son centrales y permiten una protección sana, tanto para los papás, en su propia intimidad, como para el niño en su autoestima”.

En este sentido, es fundamental que se aprendan a fijar normas que perduren y le expliquen a su hijo la importancia de que él duerma en su dormitorio. Esto cobra especial trascendencia si se toma en cuenta que la pareja también necesita crear espacios que les sean propios, considerando que la privacidad del matrimonio es básica para llevar una buena vida conyugal.
Además, si duermen todos juntos, el grado de descanso es mucho menor, por la incomodidad que se genera debido al hacinamiento.

Y esto puede repercutir en una alteración del ritmo de las actividades que la mamá o el papá deben realizar diariamente en su trabajo.

Asimismo, se corre un mayor riesgo de traspaso de enfermedades y los niños se exponen a sufrir accidentes en la misma cama, ya sea caídas o, incluso, aplastamiento.

¿Qué hacer si el problema perdura en el tiempo?
Marie – Lizzy Zippelius destaca que si esta dificultad continúa los padres pueden consultar a un pediatra, que conozca al menor y su dinámica familiar. También se puede acudir donde un psicólogo o psiquiatra para pedir consejos que reviertan la situación. Por lo general, los especialistas siguen instrucciones conductuales que permiten manejar la situación sin que el niño lo perciba como abandono.

“Lo ideal es ver cada situación en forma individual. Por eso en psicología no existen las recetas generalizadas…yo siempre escucho la historia familiar y analizo normas de crianza y el grado de acuerdo entre los padres. También evalúo al niño para saber más sobre la estructura de personalidad, las dinámicas afectivas y recién allí hago una sesión de consejeria”.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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