Derrame pleural asociado a neumonía


Es la primera causa de exudado pleural. La gran mayoría se resuelven con el tratamiento propio de la neumonía, sin que se tenga que tomar una actitud terapéutica especifica para el derrame. Alrededor del 40% de los enfermos con neumonía e ingreso hospitalario, tienen derrame pleural acompañante. Un número importante de los mismos presentan pequeños derrames pleurales y no precisan toracocentesis. El límite para la toracocentesis lo marca el grosor que ocupa el derrame en la radiografía en decúbito homolateral; si desde el interior de la pared torácica al parénquima pulmonar el espesor del derrame es inferior a 10 mm no se aconseja toracocentesis sino tratamiento médico. Aquellos derrames pleurales de mayor cuantía deben ser drenados en su totalidad. Si el líquido pleural no recidiva, hay que seguir tratamiento antibiótico convencional de la neumonía. En el caso de que recidive, pero no existan factores de complicación (ver tabla 32.II) se pueden hacer toracocentesis evacuadoras repetidas.
En el caso de que el derrame pleural paraneumónico presente signos de mal pronóstico hay que evaluar el tratamiento con tubo de drenaje pleural, fibrinolisis local a través del tubo del drenaje, toracoscopia o incluso decorticación pleural quirúrgica. Cada una de estas actitudes se suele tomar de menor a mayor agresividad. En caso de que una actitud no fuera efectiva conviene no persistir en ella más de dos días consecutivos. La actitud terapéutica definitiva debe de tomarse en los primeros diez días después del diagnóstico del derrame.

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Categoría: Glosario Médico.




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