Diagnóstico de la Hipertensión pulmonar


La sospecha diagnóstica de HPI surge de un cuadro de disnea de esfuerzo de carácter progresivo, sin causa evidente, y/o una afectación radiológica sugerente. Sobre estas impresiones se desarrollan unos pasos secuenciales hasta establecer el diagnóstico definitivo (figura 30.1). El diagnóstico de la HPI se establece excluyendo todas las otras causas de HP; es, por tanto, un diagnóstico de exclusión.
Radiografía de tórax. El signo principal es la prominencia de la arteria pulmonar sobre el hilio izquierdo, que se observa en el 90% de los casos, y el ensanchamiento de la arteria lobar inferior derecha (figura 30.2). En la mitad de los casos se constata una disminución de los vasos periféricos pulmonares. Si la HP es de origen poscapilar suele asociarse a signos de edema pulmonar.
Electrocardiograma. El patrón típico muestra una desviación del eje a la derecha con ondas R altas en precordiales derechas y ondas P prominentes y de base estrecha, la fibrilación auricular es poco común. En la HP relacionada al grupo II de la clasificación, los hallazgos electrocardiográficos pueden ser de mayor complejidad.

Ecocardiografía Doppler. Es una técnica de gran utilidad, con ella se puede evaluar la disfunción miocárdica, enfermedad valvular, enfermedad cardiaca congénita y coágulos intracavitarios. Recientes avances permiten medir con gran fiabilidad la PAP . Por ello, esta técnica debe ser el primer paso en el algoritmo diagnóstico de la HP.
Radioisótopos. La gammagrafía pulmonar de perfusión es obligatoria en el estudio de la HP idiopática para diferenciarla del tromboembolismo pulmonar. En la primera puede ser normal o, con mayor frecuencia, presentar pequeños defectos parcheados en la perfusión.
Pruebas funcionales respiratorias. Son obligatorias para evaluar la HP asociada a enfermedad respiratoria. La HP idiopática no suele mostrar trastornos significativos de la mecánica respiratoria, presentando sólo una disminución de la difusión alveolo capilar de monóxido de carbono y un incremento en el gradiente alveolo-arterial de oxígeno , anomalías que por lo general condicionan una hipoxemia con hipocapnia.
Cateterismo cardíaco. Se considera esencial en el diagnóstico de la HP de causa no evidente. Se han de exigir las siguientes determinaciones: presión en aurícula derecha, PAP y presión de enclavamiento, así como el GC y la evaluación de posibles cortocircuitos intracardiacos. En esta exploración conviene realizar la prueba de reactividad vascular, necesaria para plantear el tratamiento vasodilatador, especialmente el las entidades del grupo I. La prueba consiste en la administración endovenosa de un potente vasodilatador (epoprostenol o adenosina), en dosis progresivas, o la inhalación de óxido nítrico. Para evaluar la respuesta se valora: PAP, RVP y GC. La prueba se considera positiva cuando existe un descenso mayor del 20% en la PAP y RVP, sin cambio o con incremento del GC y sin cambios, o sólo con una mínima disminución, de la presión arterial sistémica. Entre el 25 y el 35% de los enfermos tienen una prueba positiva y son candidatos a tratamiento con vasodilatadores orales.
Biopsia pulmonar. No se considera necesaria para el diagnóstico. Sólo se plantea en pacientes seleccionados en quienes existen dudas diagnósticas. La biopsia transbronquial está contraindicada por insuficiente para un diagnóstico preciso y por tener alto riesgo de hemorragia pulmonar.

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Categoría: Glosario Médico.




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