Dieta rica en fibra: La principal arma contra la enfermedad hemorroidal


Se tiende a relacionar las hemorroides con enfermedad, sin embargo, éstas forman parte de la anatomía normal del ser humano.

Las hemorroides son estructuras anatómicas constituidas por venas y arterias que forman “un ovillo” en el canal anal. Estos “ovillos” contribuyen funcionalmente al cierre del aparato esfinteriano y así se evitan las incontinencias.

Cuando estas estructuras se alteran, especialmente por constipación o estitiquez, crecen, se inflaman y se producen los síntomas ya mencionados. La enfermedad hemorroidal puede presentarse tanto en hemorroides internas como externas.

Factores de riesgo

Las primeras están cubiertas por mucosa y se ubican en el límite del canal anal (línea pectínea), provocan sangramiento rectal y prolapso, generalmente en relación con la defecación.

Dieta rica en fibra: La principal arma contra la enfermedad hemorroidal Proctología

Suelen asociarse con síntomas como malestar perianal, prurito anal o manchado muco-sanguinolento de la ropa interior. Las hemorroides internas se subclasifican en:

El diagnóstico se realiza a través de un examen proctológico completo que incluye una inspección anal, tacto rectal y anuscopía.

El tratamiento para la enfermedad de las hemorroides internas es distinto según el grado. La mayoría de los síntomas mejoran o desaparecen con medidas conservadoras que ayudan a terminar con la estitiquez, lo que permite una defecación sin esfuerzo. Para esto basta con incrementar la ingesta de agua, alimentos ricos en fibra y, si es necesario, laxantes suaves. Además, se debe evitar la ingestión de sustancias irritantes como ají, mostaza y pimienta.

Se sugiere adquirir medidas higiénicas elementales, como limpiar el ano delicadamente con agua y secarlo posteriormente con toallas de género. No usar jabón en la zona.

Sin embargo, cuando lo anterior no es suficiente, se debe recurrir a una intervención, que consiste en extirpar las hemorroides enfermas. La técnica más conocida es la de Milligan y Morgan, que consiste en resecar la hemorroide externa en conjunto con la interna y suturar la zona cruenta, en la mayoría de los casos.

Existe un método quirúrgico que se indica en hemorroides internas grado III o IV, en que se utiliza una grapadora circular (PPH). Este procedimiento fue ideado por coloproctólogo italiano, Antonio Longo.

En algunos pacientes es factible utilizar la ligadura elástica de hemorroides internas grado I cuando son muy sintomáticas, es decir, sangran en repetidas ocasiones.

Hemorroides externas

Esta patología afecta a las hemorroides que se ubican en la parte inferior de la línea pectínea y están recubiertas con piel. La enfermedad más frecuente en estos casos es la trombosis hemorroidal que se caracteriza por la aparición súbita de dolor anal continuo y masa local, intensificado con la defecación.

Estos casos el diagnóstico consiste en la inspección del ano, en el que debe haber uno o varios nódulos subcutáneos, violáceos-azulados, dolorosos y duros al tacto, recubiertos de piel edematosa y en ocasiones ulcerada. Para tratar esto se indica calor local, analgésico y antiinflamatorios. Eventualmente, cuando la trombosis es muy grande y dolorosa, es posible vaciar el trombo (coágulo), pero esto no es muy frecuente.

El aumento de volumen demora entre cuatro y seis semanas en desaparecer, y el dolor dos o tres días. Puede suceder que después de tres o cuatro días de producida la trombosis, es tal el edema que la piel se rompe y empiezan a sangrar, pero es un sangramiento local de lo que está dentro del hemorroide. Esto obliga a un aseo más frecuente, y a colocarse un apósito para no manchar la ropa.

El paciente nunca debe automedicarse, ya que los síntomas son muy parecidos a otras patologías, por lo que consultar a un especialista es imprescindible para aclarar cualquier duda, ya que “no todo lo que duele o sangra en el ano se debe a las hemorroides”, agrega el proctólogo.

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Categoría: Proctología.




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