Dismenorrea: Un frecuente malestar femenino


Para algunas mujeres la menstruación pasa casi inadvertida. Sin embargo, para otras se convierte en un verdadero infierno, ya que presentan dolores de cabeza y abdominales, cólicos, diarreas e irritabilidad, síntomas que a veces pueden incapacitar las actividades cotidianas.

La doctora Andrea Huneeus, ginecóloga de Clínica Alemana, sostiene que “los dolores menstruales se pueden disminuir e incluso anular, si se toman las medidas preventivas adecuadas”.

Dismenorrea significa menstruación dolorosa en griego antiguo y se puede definir como el dolor abdominal y/o pélvico intenso que aparece hasta dos días antes de la menstruación y, en general, hasta el tercer día del ciclo o coincidiendo con la regla.

Estos malestares pueden presentarse no sólo como dolor aislado, sino también como un conjunto de síntomas, tales como náuseas y vómitos, fatiga, diarrea y dolor de cabeza, además de mareo, dolor de piernas e hinchazón. Estas manifestaciones pueden llegar a representar un deterioro del estado físico y psíquico en las mujeres que las sufren de forma periódica.

Es por esto que la especialista aconseja considerar estos dolores como un trastorno relevante, ya que es una causa importante de incapacitación laboral, automedicación y consulta.
La doctora Huneeus agrega que los dolores menstruales, se inician generalmente entre el segundo y tercer año después de la primera menstruación o menarquia, y suelen durar toda la vida, aunque tienden a ser peor tolerados en la adolescencia.

Estos malestares son provocados por contracciones que tiene el útero para eliminar la menstruación. Las sustancias químicas que inducen estas contracciones se llaman prostaglandinas. Por esta razón, los antiinflamatorios, inhibidores de la producción de prostaglandinas, son eficientes para prevenir la dismenorrea.

Si los dolores se manifiestan desde la primera menstruación o no responden a antiinflamatorios o tratamientos médicos, se debe descartar que sean secundarios a alguna enfermedad del tracto reproductivo. La causa más frecuente es la endometriosis, un trastorno en el cual un tejido similar al tejido menstrual se implanta en la pelvis y abdomen, lo que provoca sangrado interno y dolor pélvico cíclico, concomitante con la menstruación.

Otras causas de dismenorrea secundaria son la enfermedad pélvica inflamatoria, los miomas, quistes ováricos, adherencias, pólipos uterinos, malformaciones uterinas, estenosis cervical y enfermedades no ginecológicas tipo gastrointestinales y urinarias.

Ante cualquier molestia es recomendable consultar a un especialista, para que efectúe una serie de exámenes y determine el diagnóstico.
La doctora Huneeus explica que “sólo se puede estar seguro del diagnóstico de dismenorrea cuando se descartan otros trastornos menstruales o cuadros clínicos que podrían estar causando o agravando la patología”.

Los procedimientos para el diagnóstico de la dismenorrea suelen incluir la ecotomografía o sonografía, técnica de diagnóstico por imágenes que utiliza ondas sonoras de alta frecuencia y una computadora para crear imágenes, en este caso del útero, ovarios y estructuras pelvianas.

En ocasiones se requiere de una laparoscopía, que es un procedimiento quirúrgico en el cual se inserta un laparoscopio, especie de cámara de video con una luz potente (fibra óptica), a través de una incisión en el ombligo. De esa manera, se puede ver dentro del área pélvica y abdominal, y detectar patologías como la endometriosis.
Recomendaciones para aliviar las molestias

– Aumentar la higiene, no sólo por salud, sino por estabilidad emocional, ya que es necesario que la mujer se sienta limpia.
– Incrementar el consumo de agua.
– Consumir más vegetales y frutas.
– Reducir la ingestión de grasas, carnes o especies.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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