El irreversible problema de las canas


Quién no se ha encontrado más de una canita por ahí. Sí así es, se debe tener en consideración que es un proceso normal e irreversible que se presenta principalmente como síntoma de envejecimiento y por factores hereditarios.

Los colores del pelo, ya sean negros, rubios o castaños, están dados por la presencia de melanina, que es un pigmento. Las canas, entonces, se producen por una pérdida de la función del melanocito, célula que produce melanina.

La dermatóloga de Clínica Alemana Vesna Dragicevic recalca que “las canas son parte de un proceso fisiológico normal que viene con el envejecimiento, generalmente al final de la cuarta década y comienzos de la quinta”.

Se supone que en esas edades se reduce el número de melanocitos, su actividad y también disminuye una enzima denominada tirosinasa, involucrada en la síntesis del pigmento.

Estos cambios provocan la pérdida del color en forma gradual y no uniforme. Es decir, aparecen canas salpicadamente hasta ser difusas. Generalmente se inician por los costados, luego al centro (coronilla) y finalmente terminan abarcando toda la cabeza. En un nivel más avanzado, pueden afectar la barba, pecho, axila, brazos y zonas genitales.

Pero los cambios que trae el envejecimiento no sólo se evidencian en el color del pelo. Además, afecta su número y tipo, ya que paulatinamente se hace más escaso, fino y delgado. Asimismo, crece en otras áreas tornándose grueso y largo, especialmente en las orejas, nariz, cejas y mentón.

No sólo el envejecimiento y los factores genéticos causan su aparición, además las enfermedades hereditarias, autoinmunes, endocrinas, alteraciones nutricionales e incluso el uso de ciertas drogas, pueden incidir. En menos ocasiones, también aparecen por factores externos como la exposición a tóxicos ambientales e industriales.

El encanecimiento prematuro, que es la aparición de canas antes de los 20 años, está determinado por factores genéticos y es otra alteración relacionada con este tema, al igual que la poleosis que ocurre cuando se disminuye o pierde el pigmento en zonas localizadas en forma de mechones.

No hay forma de prevenir este fenómeno. Los múltiples tratamientos existentes son sólo para disimularlas, ya sean productos cosméticos como tinturas o otros que gradualmente van cubriendo el pelo. Sin embargo, siempre hay que considerar que es un proceso irreversible. “Si no hay pigmento, no hay color”, señala la doctora.

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Consejos para Mamá.




Deja un comentario