Electrocardiograma (ECG): Un registro del ritmo de la vida


Enfermedades cardiacas, dolor en el tórax y palpitaciones pueden ser detectados a través de un electrocardiograma. Asimismo, si la persona está tomando fármacos que puedan afectar al corazón o si tiene un marcapasos es muy útil someterse a este examen, ya que así se pueden determinar rápidamente los efectos inmediatos de los cambios en la actividad o en los niveles de los medicamentos.

El doctor Alejandro Abufhele, jefe del Departamento de Cardiología de Clínica Alemana, asegura que “un alto porcentaje de los problemas coronarios agudos como infarto o preinfarto, y arritmias es detectado con este procedimiento, lo que permite actuar a tiempo”.

Es así como este examen se usa para estudiar el ritmo cardiaco y diagnosticar disminución del riesgo coronario o cicatrices de infartos antiguos. También sirve para detectar agrandamiento de las cavidades o evaluar alteraciones en la conducción eléctrica del corazón.

El electrocardiograma es un registro gráfico de la actividad eléctrica del corazón. Para esto, cada una de las fases del latido cardiaco tiene una traducción eléctrica tipo onda que se puede inscribir en papel milimetrado.

El especialista asegura que la frecuencia medida por el electrocardiograma debe estar entre 60 y 100 latidos por minuto. Asimismo, el ritmo debe ser constante y uniforme.
Para obtener el trazado el paciente debe acostarse y se instalan en los brazos piernas y pecho 10 pequeños discos de metal, llamados electrodos. Estos aparatos se utilizan para captar los impulsos eléctricos del corazón, los que se registran para proporcionar a los médicos una representación gráfica de la actividad eléctrica del músculo cardiaco.

Durante el examen, el paciente debe permanecer quieto y contener la respiración por períodos cortos de tiempo durante el procedimiento. En ciertas ocasiones, el ECG se lleva a cabo mientras la persona realiza ejercicios o se encuentra bajo un estrés mínimo, con el fin de controlar los cambios en el corazón, el cual es llamado “Prueba de esfuerzo”.

El doctor Abufhele explica que antes del examen es necesario informar al médico si se está tomando algún medicamento.

Si bien no hay restricciones de alimentos ni líquidos, la ingesta de agua fría o el ejercicio inmediatamente antes del examen, puede producir modificaciones en algunas ondas y alterar la frecuencia cardiaca.

El especialista asegura que por lo general no hay riesgos, además, debido a que este procedimiento sólo registra los impulsos eléctricos y no emite electricidad, no existe peligro de shock. Por esto se recomienda el electrocardiograma como parte de un examen rutinario en pacientes mayores de 40 años.

Sin embargo, en ocasiones durante un electrocardiograma de ejercicio, algunas personas experimentan arritmias o alteraciones de la presión arterial, por lo que siempre debe ser tomado con un cardiólogo presente para tratar las escasas complicaciones de este examen.

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Categoría: Exámenes y Equipo Médico.




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