Embarazo: Molestias durante el primer trimestre


Si bien el embarazo no es una enfermedad, durante los primeros meses, algunas mujeres presentan malestares que pueden aliviarse tratando de obviarlos.

Al respecto, el doctor Ricardo von Muhlenbrock, ginecólogo obstetra de Clínica Alemana, explica que los síntomas se hacen más intensos cuando hay una predisposición individual o cultural a sentirse mal. Y se hacen más habituales en quienes tienen embarazos inoportunos o no deseados, y en mujeres con altos niveles de ansiedad o con trastornos de personalidad.

Uno de los malestares más comunes son las náuseas. No se sabe bien su causa, pero se relacionan con hipoglucemia (baja de azúcar), sensibilidad del sentido del olfato y con el retardo del vaciamiento del estómago. Pero también influyen factores hormonales y emocionales, por lo que las situaciones estresantes pueden aumentarlas, incluso, a cantidades patológicas.

Si bien son más frecuentes en la mañana y en ayuno, las náuseas pueden aparecer a cualquier hora e ir acompañadas de vómitos, salivación abundante y alteraciones en el gusto y olfato.

Para no sufrirlas, hay que partir por evitar los alimentos que provocan desagrado al mirarlos u olerlos. También se recomienda comer algo liviano antes de levantarse, masticar bien las comidas y dosificar la alimentación en pequeñas cantidades y varias veces al día, es decir, desayuno, algo a media mañana, almuerzo, té y comida.

En cuanto a los líquidos, son indispensables, pero se recomienda no mezclarlos con la comida, ingerirlos antes o después, sobre todo si a la embarazada le dan muchos vómitos. Además, puede tomar agua o té, con limón.
Asimismo, es importante seguir una dieta rica en proteínas e hidratos de carbono y evitar las frituras, grasas y condimentos.

Distensión abdominal, estreñimiento y hemorroides
Por la presión del útero en los intestinos y el relajo de la musculatura a propósito de la acción de las hormonas del embarazo, se dificulta la movilidad intestinal, produciéndose distensión del abdomen y consecuentemente, estreñimiento.

Para atenuar estos síntomas es necesario ingerir mucha fibra -como alimentos integrales, frutas y legumbres-, tomar unos dos litros de agua al día y hacer ejercicio. También se recomienda crear la rutina de ir al baño todos los días y a la misma hora para acostumbrar al organismo.

Esto cobra más importancia aún cuando aparecen hemorroides como consecuencia del estreñimiento y por la relajación de las paredes venosas. Para evitar estas molestias, además, hay que lavarse con agua y jabón neutro.

Cansancio, somnolencia e insomnio
Como todos los órganos del cuerpo empiezan a trabajar de distinta manera para soportar el desarrollo y crecimiento del bebé, desde que comienza el embarazo empieza a sentirse un cansancio general que muchas veces va acompañado de sueño.
Para evitarlo se recomienda dormir, al menos, ocho horas en la noche y ojalá una siesta después de almuerzo. Y no hay que olvidar una dieta equilibrada.

Sin embargo, también puede haber insomnio por la ansiedad del momento que se está viviendo. Y, ya en el segundo trimestre, el feto aprovecha cuando la mamá está descansando, para estirarse, patear y moverse.

Por otro lado, como en esta condición hay órganos que requieren mayor irrigación (útero y placenta), hay una baja de presión que produce falta de ánimo, mareos y disminución de la fuerza muscular.

Por esto no hay que estar de pie mucho rato ni en lugares cerrados. La hipotensión puede evitarse con reposo, movimientos lentos y una dieta equilibrada con abundantes líquidos.

A nivel estomacal se presentan reflujos gastroesofágicos del contenido ácido del estómago, que se deben a que éste es desplazado hacia arriba y a que hay una mayor relajación gastrointestinal provocada por las hormonas del embarazo. Asimismo, se relaciona con una causa nerviosa.

Los reflujos pueden disminuirse excluyendo frituras, bebidas, alcohol, café, chocolate y condimentos. Asimismo, se recomienda comer varias porciones de comida, pero varias veces al día y sin mezclarlas con líquidos. Y hay que dejar pasar un par de horas entre la última comida y el acostarse a dormir, que por lo demás, debiera hacerse semisentada.
Por último, se pueden tomar antiácidos -de preferencia con sabor agradable y con poco sodio- ya que éstos no se absorben.

Calambres
Estas contracciones involuntarias son más abundantes en muslos y pantorrillas, suceden más durante la noche y después de hacer algún ejercicio. Durante el embarazo se dan por el cansancio, los cambios hormonales y en el nivel de la circulación sanguínea, y de los elementos que circulan en ella, como calcio, potasio y magnesio.

Para evitarlos no deben faltar en la alimentación los cítricos, legumbres, vegetales de hojas verdes y plátanos, ya que son ricos en potasio. Además, hay que tratar de tomar dos litros de agua al día para mantenerse hidratado y con los niveles de electrolitos adecuados.

Una vez que el calambre se ha presentado, para terminar con él o disminuir el dolor, se recomienda hacer masajes, elongar y aplicar calor en la zona afectada.

Además, las hormonas preparan las mamas para la lactancia y estos cambios producen molestias, sensación de congestión y dolores. Utilizando un sostén adecuado para evitar los movimientos, pero que al mismo tiempo, no comprima mucho, se deberían aliviar esos dolores.

Un embarazo se debe enfrentar con optimismo y alegría, dejando de lado las ansiedades y temores, así las molestias van a ser mínimas o nulas. “Además, hay que aprovechar esta ocasión para hacer cambios alimenticios y llevar una vida más sana”, concluye el doctor von Muhlenbrock.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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