Embarazo y dolores de espalda


Una de las principales razones por las que duele la espalda en el embarazo es porque la musculatura de esa zona se sobrecarga y se contractura, exigiéndole al músculo un trabajo mayor al que realiza habitualmente.

Una mujer tiene el centro de su peso en el medio de la pelvis. Al estar embarazada ese centro se traslada hacia delante. Lo habitual es que las personas compensen el peso inclinándose hacia atrás, aumentando la curvatura de la parte inferior de la espalda (lordosis). Esta costumbre, junto con el aumento de la tensión en el abdomen, producen dolores de espalda en el embarazo.

El doctor Ricardo von Mühlenbrock, ginecólogo obstetra de Clínica Alemana, informa que en el primer trimestre, la molestia generalmente se presenta en la región sacra (parte baja de la espalda). “Es un dolor que aumenta a lo largo del día y que cesa con el reposo”.

Pasando al segundo trimestre de gestación, el dolor comienza a ser mixto; la región sacra puede molestar permanentemente y también se siente un dolor en la región pubiana (parte baja del abdomen), el que cesa también con reposo y calor local.

En el tercer trimestre, se presentan dolores en dos zonas distintas: uno en la región dorsal alta. “Es un dolor permanente y de moderada intensidad, generalmente se debe a fatiga muscular por posiciones viciosas de la espalda o periodos prolongados de pie o mal sentada. El segundo es el “dolor lumbar” o “dolor de riñones”, que se debe a malas posturas, tamaño uterino exagerado, aumento excesivo de peso materno y a patologías previas de columna”, afirma el doctor von Mühlenbrock.
Prevención y Tratamiento
Para evitar estas típicas molestias, el doctor recomienda, por ejemplo, sentarse en forma adecuada con la espalda derecha y las caderas hacia adelante; evitar estar de pie por periodos muy prolongados, y no tomar objetos pesados haciendo fuerza con la espalda. La forma correcta de levantarlos es doblando las rodillas y haciendo, principalmente, el peso con los músculos de las piernas. También es preferible ponerse en cuclillas antes que inclinarse hacia delante.

Otros datos que ayudan a la prevención son usar zapatos de taco bajo, sentarse en sillas con buen respaldo, dormir en un colchón firme y de costado, evitar agacharse y estirarse, y hacer ejercicios para fortalecer y elongar los músculos de la espalda, y así mejorar la postura y ejercitar el abdomen como forma de preparación para el parto, ya que en el embarazo tiene la tendencia de debilitarse provocando mayor dolor de espalda.

El doctor von Mühlenbrock aconseja como tratamiento “reposo en cama sólo si el dolor es muy intenso, calor local, baños de tina caliente, analgésicos de potencia intermedia y, eventualmente, ejercicios kinésicos”.

También el doctor pone énfasis en que “las pacientes no deben automedicarse con analgésicos potentes ni hacer cualquier ejercicio o fuerzas que pueda agravar el dolor”. Si la molestia es persistente y no cesa con las terapias habituales, es necesario realizar un mayor estudio y descartar una patología de columna mediante una resonancia magnética (sólo después del tercer mes de embarazo), o alguna enfermedad renal, como por ejemplo, cálculos.
Ejercicios
Reforzamiento de los músculos abdominales: acostada de espalda, colocar las manos sobre el estómago, tomar aire por la nariz inflando completamente el vientre, levantar la cabeza tratando de apoyar la pera en el pecho, tomar aire elevando bien la cabeza y mantener por unos segundos botando el aire.

Elongación de los músculos dorsales: boca abajo sosteniéndose en manos y rodillas separar piernas y manos con espalda recta. Tomar aire por la nariz mientras la espalda se encorva, tratando de apoyar la pera contra el pecho. Mantener esa posición por 5 minutos para después soltar el aire por la boca, colocando la espalda convexa y la cara mirando al techo, se mantiene la posición y luego se vuelve a la postura de inicio.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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