Enfermedad mano-pie-boca: Niños, a lavarse las manos


Tal como su nombre lo indica esta enfermedad se manifiesta en manos, pies y boca. En estas zonas aparecen lesiones características tipo vesículas y exantema (erupciones), además de fiebre alta.

La infección es causada por un virus del grupo de los enterovirus que afecta principalmente a niños en edad preescolar.

El doctor Jaime Rodríguez, pediatra de Clínica Alemana, explica que “existe especial riesgo de contagio en niños que asisten al jardín infantil, debido a su fácil transmisión. Sin embargo, es poco frecuente ver brotes epidémicos de esta enfermedad”.

El periodo de incubación es de cuatro a seis días y se presenta generalmente en verano y otoño. Aunque la mayoría de las veces afecta a niños pequeños y con menor frecuencia a escolares, en ocasiones también puede atacar a adultos.

Generalmente, los afectados por este virus tienen fiebre, y aproximadamente dos días después aparecen en la boca y lengua pequeñas úlceras, conocidas como “aftas”. Luego, surgen lesiones en las manos, vesículas que miden entre tres y siete milímetros de diámetro, usualmente en mayor número que en los pies.

“En ocasiones también puede haber dolor de garganta, catarro, tos, diarrea, vómito y crecimiento de los ganglios”, agrega el especialista.
El diagnóstico se basa en el examen físico, por lo que en general no es necesario realizar estudios de laboratorio complementarios. El pediatra afirma que “las ampollas características en las manos y en los pies suelen ser suficientes para diagnosticar esta enfermedad”.

Al tercer o cuarto día, desaparece la fiebre y, luego de una semana, las lesiones de la boca. En tanto, las ronchas de las manos y pies pueden durar 10 días.

La enfermedad mano-pie-boca no tiene tratamiento específico. Sin embargo, el doctor Rodríguez recomienda algunas medidas generales, como una adecuada hidratación para manejar la fiebre y, en ocasiones, antiinflamatorios y líquidos fríos para aliviar las lesiones de la mucosa oral, que provocan malestar al tragar. Muchos niños se niegan a tomar jugos y gaseosas, justamente porque su acidez les causa ardor.

Si bien no existe vacuna para prevenir esta enfermedad, una forma de no contagiarse es evitar el contacto directo con niños enfermos y lavarse las manos luego de estar cerca de alguien afectado.
Recomendaciones

* Dar alimentos blandos, como yogurt y gelatina.
* Usar vaso en lugar de mamadera.
* Las bebidas frías ayudan a sentirse bien.
* Evitar los alimentos agrios, salados o condimentados.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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