Esguince: Cuestión de ligamentos


Es probable que el 50% de las personas haya experimentado una torción de alguna articulación después de haber realizado un mal movimiento y que éste se hubiese producido en el tobillo. En estos casos, se podría tratar de un esguince, definido como la distensión o estiramiento de los ligamentos de una articulación.

Los ligamentos son tejidos fibrosos que unen dos huesos, a diferencia de un tendón que une un músculo con un hueso. Cuando la articulación realiza un movimiento, dichos ligamentos se tensionan limitando un rango de movimiento. Sin embargo, cuando se sobrepasa este límite, se produce la distensión o rotura del ligamento sobreexigido.

Si bien el esguince se produce en todas las articulaciones del cuerpo, como rodillas, muñecas y dedos, el más común es el de tobillo, que abarca a más de la mitad de estas lesiones. Habitualmente es consecuencia de una torcedura hacia adentro del pie (inversión forzada), estirándose los ligamentos laterales.

Según el doctor Fernando González, traumatólogo de Clínica Alemana, en función de su gravedad, se habla de tres grados distintos de esguinces. El primero es cuando se rompen algunas fibras pequeñas; el segundo, es cuando se distiende hasta el 50% del ligamento, y el grado tres, cuando éste se corta por completo.

La gravedad del esguince es diagnosticada clínicamente, con otros exámenes complementarios como una radiografía, para descartar la fractura; una ecografía o ecotomografía que informe el estado ligamentoso y, en algunos casos, puede ser necesaria una resonancia magnética.

A juicio del doctor González, “todas las personas están expuestas a sufrir este tipo de lesiones. Por ejemplo, el esguince de tobillo puede producirse al caminar en la calle, en la casa y también afecta a las personas que practican algún deporte como voleibol o básquetbol, donde son muy frecuentes los esguinces de tobillo. El rango de edad fluctúa entre los 15 y 60 años. En los extremos de la vida, ya no es una esguince sino que lesiones óseas”.
Hay que destacar que el esguince no es lo mismo que una fractura, como se acostumbra a pensar. “En una fractura se produce mayor derrame de la zona afectada y la persona habitualmente no puede caminar, mientras que en el esguince es más común seguir utilizando la extremidad. Hay que estar atento, eso sí, a que ambas lesiones pueden estar acompañadas de inflamación y dolor, que dependerán del grado”, explica el especialista.

Evitar mayores consecuencias
Los primeros síntomas que se pueden observar en un esguince leve son dolor y aumento de volumen y, después de 24 horas, hematomas. Sin embargo, cuando se está en presencia de un esguince grave, el tobillo se vuelve inestable. Esto debido a que se rompe el ligamento dejando a la articulación en un movimiento anormal, por lo que debiera inmovilizarse u operar, según su ubicación.

En una emergencia, lo primero es inmovilizar y levantar la articulación, para que disminuya la cantidad de sangre que llega al pie. Algo similar a los efectos del hielo en la zona, el cual se utiliza las primeras 48 horas después de la lesión, para que los vasos que se rompieron disminuyan su sangrado. De esa forma la lesión duele mucho menos.

Posteriormente, se recomienda recurrir a un especialista para que determine el tratamiento a seguir, el cual dependerá del grado del esguince.

Para el grado uno, los especialistas aplican hielo e inmovilizan el pie con una venda elástica. Para el dos, se inmoviliza con yeso o con ortesis. Este tratamiento también se acompaña con kinesioterapia y antiinflamatorios. Y al grado tres, dependiendo de su ubicación se le prescribe bota más kinesioterapia o cirugía.

Existen algunos casos de grado tres que llegan a la operación, tales como “el pulgar del esquiador” que es el ligamento interno de la base del pulgar; el ligamento lateral y cruzado anterior de la rodilla, que también se operan.

En un esguince leve el tratamiento durará entre diez a 15 días, para el grado dos se estima una duración de entre tres a cinco semanas, mientras que para el grave, el tratamiento puede extenderse entre seis semanas a dos meses.
Generalmente los ligamentos cicatrizan y un buen tratamiento garantiza una mejoría del 100%.

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Categoría: Medicina Deportiva.




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