Fiebre Tifoidea: El enemigo de los meses de calor


Es octubre y la temperatura comienza a subir. También aumenta el consumo de frutas, verduras y mariscos y, lamentablemente, la fiebre tifoidea.

Esta patología es infectocontagiosa y su agente causal es la bacteria Salmonella typhi, la que penetra en el organismo por vía oral y se transmite al consumir agua o alimentos contaminados con deposiciones de personas portadoras o enfermas con este mal, por la propia alteración de los alimentos o por no lavarlos correctamente.

El doctor Luis Thompson, infectólogo y subjefe de Medicina Interna de Clínica Alemana, explica que “esta bacteria se encuentra en el intestino de los pacientes que son portadores de la enfermedad y ellos la siguen eliminando a través de las deposiciones. Éstas van a parar a los desagües y, lamentablemente, un porcentaje importante de los vegetales se siguen regando con aguas servidas. Si la gente los compra y no los desinfecta, puede adquirir esta patología. Lo mismo sucede con los mariscos crudos”.
¿CÓMO PREVENIR?

– Se deben desinfectar las verduras, por ejemplo, con cloro y luego enjuagarlas bien. Una cucharada por un litro de agua.

– Si se tienen vegetales en el refrigerador, los que no estén lavados deben guardarse en bolsas plásticas, para evitar el contacto con otros alimentos.

– Luego de preparar la comida, hay que limpiar con cloro el mesón que se utilizó.

– Siempre hay que lavarse bien las manos después de ir al baño y antes de cocinar.

– No hay que comer mariscos crudos; todos deben estar cocidos.

También se puede transmitir si un portador sano manipula alimentos y no toma las medidas higiénicas necesarias, como por ejemplo, lavarse bien las manos luego de ir al baño y antes de cocinar.

Cabe destacar que si bien esta enfermedad sigue presente en el país, “se ha producido una baja considerable desde la década del 90 cuando se produce el cólera y se empiezan a tomar las medidas higiénicas adecuadas”, dice el especialista.
Manifestaciones y tratamientos

¿Cuáles son los síntomas?
Principalmente, fiebre alta mantenida en el tiempo, compromiso del estado general, dolor de cabeza intenso, falta de apetito y puede haber constipación o diarrea.

En este sentido, lo más importante es el diagnóstico, el que se confirma con exámenes de laboratorio.

“Si no se hace una correcta evaluación, la persona puede pasar varias semanas con fiebre y pueden surgir complicaciones graves como hemorragias digestivas, perforación intestinal o hepatitis tífica”, destaca el doctor Thompson.

Estas manifestaciones son menos frecuentes cuando los procedimientos se realizan en forma oportuna. El tratamiento consiste en antibióticos, los que deben ser recetados por el médico. Asimismo, la persona debe guardar reposo por algunas semanas y consumir una dieta blanda sin residuos, si hay diarrea.

Cabe destacar que alrededor del 5% de los pacientes puede recaer. Si esto sucede se vuelve a repetir el proceso pero por tres semanas. Una vez tratada la enfermedad, es necesario realizar un estudio para ver si la persona es portadora o no de fiebre tifoidea. De ser así, se debe hacer un tratamiento más largo, pero con los mismos medicamentos.

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Preguntas y Respuestas.




Deja un comentario