Fractura por estrés: Cuando el ejercicio supera al cuerpo


Está demostrado que realizar actividad física reporta enormes beneficios para la salud, los que van desde una disminución del riesgo de padecer enfermedades cardiacas, diabetes y trastornos músculos-esqueléticos hasta un aumento del bienestar psíquico, lo que redunda en una mejor calidad de vida. Sin embargo, cuando se realiza en forma imprudente y excesiva, puede generar trastornos no deseados como la fractura por estrés.

Esta lesión consiste es una fisura en el hueso, debido a una carga excesiva o a la aplicación prolongada y repetitiva de fuerzas sobre una región del organismo. El doctor Fernando González, traumatólogo especialista en traumatología deportiva, explica que es similar a lo que sucede cuando un alambre se dobla varias veces, ya que en estos casos también se produce una fatiga del material que finalmente desencadena que se rompa o trice.

De acuerdo a la literatura, la fractura por estrés fue descrita por primera vez a mediados del siglo XIX, cuando un médico militar observó dolor e inflamación en los pies de algunos soldados. Años después, con el descubrimiento de los rayos X, se comprobó que estos síntomas eran producto de una lesión ósea, provocada por las extensas marchas realizadas por los militares.

Actualmente, esta afección se ve con frecuencia en los deportistas, pero también suele presentarse en aquellas personas que no acostumbran realizar actividad física y que repentinamente hacen un ejercicio prolongado y excesivo.

“Es común en vacaciones, cuando se realizan largas caminatas o expediciones, sin seguir los advertencias ni los tiempos descritos para la excursión”, comenta el doctor González.
Por eso es importante no iniciar en forma brusca y desmedida una actividad física, si no que aumentar gradualmente su cantidad e intensidad. Además, es necesario informarse adecuadamente antes de efectuar ejercicios que puedan significar una sobrecarga excesiva y hacerse asesorar por alguien experto en la materia.

En el diagnóstico se utilizan los mismos métodos que para el resto de las fracturas. Sin embargo, es importante considerar que como en una radiografía este tipo de lesión no se observa inicialmente, muchas veces es necesario realizar exámenes como resonancia magnética o cintigrama óseo.

En el deporte
En el caso de los deportistas, la fractura por estrés se presenta generalmente en atletas, como maratonistas y velocistas, debido a un sobreentrenamiento o sobrecarga ejercida fundamentalmente sobre pies y piernas. En tanto, en los tenistas puede afectar alguno de los huesos de la muñeca como el escafoides carpiano o los huesos del tarso del pie.

También es frecuente que este tipo de lesiones ocurra en la columna, donde reciben el nombre de espondilolisis, que consiste en la fractura del istmo de una vértebra, generalmente la quinta o la cuarta lumbar. Esto se observa generalmente en quienes practican gimnasia, salto alto, salto largo y tenis.

“Por eso es fundamental que el mismo deportista, sus entrenadores y preparadores físicos conozcan sus límites, de manera de no sobrepasar su nivel fisiológico”, asegura el doctor González.
Explica que en el caso de los atletas es recomendable utilizar zapatillas con buena amortiguación, y específica para el deporte o actividad que se practica. También es importante fortalecer los músculos apropiadamente para prevenir lesiones de columna. Por ejemplo, los gimnastas y tenistas deben tener una óptima tonificación de la musculatura abdominal y paraespinal.

De esta forma, se pueden evitar este tipo de fracturas y las posteriores molestias que implica su tratamiento, el cual dependerá de la complejidad y ubicación de la lesión. Según el doctor González, en casos más leves puede bastar con reposo y algún método de inmovilización, como yeso u órtesis, pero en lesiones más serias, como por ejemplo las de cadera, puede ser necesaria la cirugía.

“En cuanto a rapidez de recuperación, es importante destacar que la fractura por estrés se demora en sanar aproximadamente el 50% del tiempo de lo que tarda una fractura por traumatismo de alta energía en la misma zona. Esto se debe a que se trata de una lesión que compromete menos los tejidos vecinos que son los que aportan la irrigación y, habitualmente, no hay desplazamiento del hueso, como sucede en las fracturas que se producen por un macro-traumatismo, como por ejemplo un accidente de tráfico”, concluye el especialista.

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Medicina Deportiva.




Deja un comentario