Frenillos entretenidos: Una ortodoncia amigable


Frenillos de cerámica del tono del diente, placas removibles de colores, con brillos y calcomanías, son algunas de las alternativas que ofrece la especialidad de ortodoncia infantil del Servicio Odontológico del Centro Médico Clínica Alemana de La Dehesa, para que los pequeños pierdan el miedo al dentista y no abandonen sus tratamientos.

La ortodoncista Jeanette Kreisberg explica que el objetivo central de este equipo es entregar una atención centrada en la prevención y rehabilitación temprana de las anomalías en la dentición. Ello porque en esta etapa la mayoría de los problemas de los menores se pueden solucionar con relativa rapidez.

Para efectuar esta labor cuentan con adelantos tecnológicos como cementos y adhesivos para piezas dentales con flúor, además de pequeños frenillos fácilmente disimulables en la boca, como los brackets de cerámica. Actualmente, estos aparatos fijos multibrackets incorporan la información de hacia dónde deben moverse los dientes -técnica programada-.

Asimismo, con el avance en la aparatología fija, hoy existen alambres desarrollados con tecnología espacial los que son elaborados con nitinol un material más flexible y menos deformable que el tradicional. También disponen de alambres termoactivados, sensibles a la temperatura de la boca.
Los problemas de ortodoncia son tridimensionales y, por ende, su diagnóstico y tratamiento puede dividirse en diferentes planos.

La doctora explica que si se detectan anomalías como las compresiones deben ser atendidas rápidamente. “En estos casos el maxilar es pequeño, ya sea por malos hábitos como succionar el chupete o la mamadera, entonces los dientes de arriba estarán por dentro de los de abajo”, sostiene.

Para corregirlo se puede colocar una placa removible, incluso desde que los menores tienen cinco años. Cuando están más grandes se pueden poner disyuntores que son placas con un tornillo especial que se cementa para que quede fijo-. También es posible utilizar frenillos, dependiendo del diagnóstico.

Otro tipo de anomalías frecuentes son las mordidas abiertas y sobremordidas. La primera ocurre cuando la persona muerde con las muelas, por lo que los dientes de adelante o de algún sector lateral no cierran.

Esta patología se trata en los más pequeños eliminando el mal hábito que la causa y utilizando un aparato removible, si es necesario. La especialista agrega que “si ya erupcionaron los molares de los seis años, se pueden utilizar placas removibles, cementadas y barras palatinas bajas, o una combinación de ellas. Principalmente frenillos fijos, ya que requieren una escasa cooperación del paciente”.

Cuando el menor presenta una sobremordida que generalmente tiene un componente hereditario-, se puede tratar con el uso de activadores, placas removibles más grandes que estimulan la musculatura para hacer que los huesos crezcan en forma armónica. Otra alternativa es utilizar aparatos fijos, dependiendo de la causa de la anomalía.
Si no hay un crecimiento armónico de los huesos del maxilar y mandíbula, se produce otro tipo de anomalías, como las distoclusiones. Por ejemplo, cuando hay un mayor desarrollo del maxilar en comparación con su mandíbula, por lo que los dientes se ven más protuberantes o resaltados.

Para estos casos existen diversos tipos de tratamientos “como las fuerzas extra orales, que consisten en un arco que se coloca en la boca, ya sea con bandas cementadas o mediante placa removible y un casquete, que generalmente se usa en la casa”, dice la especialista.

Otra alteración es cuando la mandíbula está más adelantada. Esto puede deberse a un maxilar menos desarrollado o a una mandíbula más grande, o a la combinación de ambas. Uno de los procedimientos utilizados para corregir esta anomalía es la máscara de tracción frontal.

En general, los tratamientos para este tipo de alteraciones se realizan con fuerzas ortopédicas destinadas a guiar el desarrollo de los maxilares. Cuando ya no hay crecimiento remanente, el tratamiento podrá ser de “camuflaje” mediante extracciones selectivas, o bien, quirúrgico.

“Como vemos, es importante que los niños acudan al ortodoncista antes de los siete años, para realizar una evaluación y detectar si existe algún problema que deba tratarse y evitar así mayores complicaciones”, concluye.

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Categoría: Odontología.




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