Glaucoma infantil: Cuando la presión ocular sube


La pérdida del campo visual y finalmente de la visión, pueden ser consecuencia de glaucoma, una enfermedad que afecta principalmente a adultos mayores de 40 años. Sin embargo, hay que estar atentos ya que también es posible que se presente en los más pequeños.

Este trastorno se produce porque la presión del líquido normal dentro de los ojos o la presión intraocular se eleva lentamente como resultado de la obstrucción del paso del humor acuoso -el cual normalmente fluye hacia adentro y fuera del ojo. Entonces, el líquido se acumula y la presión origina una lesión del nervio óptico (el que actúa como cable llevando la información visual desde el ojo hasta el cerebro) y pérdida en la visión.

Durante la infancia, el glaucoma se clasifica según la edad de aparición y la causa. Si está presente al nacer o poco después se denomina glaucoma congénito primario, en cambio si ocurre más tardíamente en la niñez o adolescencia se le llama glaucoma juvenil. El que aparece asociado a otras enfermedades oculares o sistémicas se conoce como secundario.

Glaucoma infantil: Cuando la presión ocular sube Oftalmología

Cuando esta enfermedad es congénita puede detectarse inmediatamente después del parto o en los primeros meses de vida. En este caso los síntomas se deben a la presión del ojo, por lo que el niño va a presentar fotofobia (molestia a la luz), lagrimeo exagerado y cambios en el tamaño del ojo, ya que en esta edad es elástico y puede modificarse según la presión. Cuando ésta es elevada el ojo aumenta de tamaño en su totalidad y puede llegar a ser tan grande, que se ha comparado con un ojo de buey, por lo que en los estados avanzados se les llama ‘buftalmos’ (ojo de buey).

Otro signo es que la capa transparente del ojo (córnea) se pone opaca y dificulta la visión. Además, al agrandarse el globo ocular se produce miopía progresiva (mala visión de lejos), lo que es un signo alarmante, pues indica que la enfermedad está activa.

Existe otro tipo de glaucoma que es el secundario, el que se produce por otras enfermedades en los ojos o patologías generales de los niños que les dan un mayor riesgo de aumentar la presión ocular, lo que puede ocurrir a cualquier edad en la infancia.

Dentro de las enfermedades oculares, el trauma ocupa un lugar importante porque puede producir una alteración en la estructura del ojo y llevar al aumento de presión, incluso años más tarde. Si esto ocurre en los niños mayores de tres años se va a manifestar de forma muy similar al glaucoma de los adultos, con aumento de la presión, pero sin cambios en el tamaño del ojo porque ya se ha detenido su desarrollo. Asimismo, condiciones que aumentan el riesgo de glaucoma son la aniridia (niños que nacen sin iris), malformaciones del segmento anterior del ojo (disgenesias) y alguna inflamación en ese órgano (uveitis).

También predisponen al glaucoma patologías generales como neurofibromatosis, malformaciones vasculares de la cara (síndrome de Sturge-Weber), el uso de corticoides orales o en gotas oftálmicas y la prematurez.

Generalmente, las causas de consulta son tres. Una de las más comunes es cuando el niño manifiesta notorios signos de glaucoma, es decir, ojos grandes con la córnea opaca, etapa en la que ya existe cierto daño. Asimismo, los padres también acuden al especialista cuando existen antecedentes familiares, de un hermano o un primo. Además, cuando los menores tienen enfermedades como las mencionadas anteriormente, que favorecen y predisponen a un glaucoma secundario, deben controlarse periódicamente por si aparecen signos de glaucoma.

En pacientes con glaucoma avanzado el diagnóstico, lamentablemente, no es difícil de hacer; mucho más complicado resulta hacerlo precozmente, cuando existe la duda. En estos casos se recomienda realizar un examen completo bajo anestesia y estudiar la presión y tamaño del ojo, además del aspecto del nervio óptico

Asimismo, a los niños no se les puede realizar el examen de campo visual, requisito fundamental para el diagnóstico de glaucoma en los adultos, porque se requiere cooperación del pequeño y eso se logra aproximadamente después de los seis años.

Tratamiento

El glaucoma congénito requiere tratamiento quirúrgico. Éste consiste en una operación dentro del ojo para abrir el conducto de salida al líquido (humor acuoso), cirugía que se realiza bajo anestesia general y es ambulatoria.

En tanto el glaucoma debido a otras patologías (secundario) se trata dependiendo de la causa. Si se debe a una alteración en la estructura del ojo para la salida del humor acuoso se recurre a una operación quirúrgica, sin embargo, muchos niños responden al tratamiento médico con gotas para bajar la presión (hipotensoras).

Muchas veces no basta con el tratamiento quirúrgico para controlar la enfermedad y también debe complementarse con gotas. El control de estos niños debe ser para siempre, porque no se manifiestan síntomas y pueden creer que ya están sanos. Un mal control de la presión ocular puede llevar a la pérdida de la visión irreversible en cualquier momento de la vida.

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Categoría: Oftalmología.




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