Hipertensión: Cómo cuidarse


La hipertensión arterial es una condición en la cual la sangre dentro de las arterias está a una presión mayor que la necesaria para que circule correctamente. Así, a la larga, se dañan las paredes arteriales y el corazón. Para evitarlo, hay que tomar algunas medidas.

La hipertensión arterial es conocida como “asesino silencioso”, ya que no provoca síntomas hasta que produce problemas graves de salud. “De lo anterior se desprende la importancia de tener controles anuales de presión arterial para detectar un aumento de ésta, antes de que aparezcan complicaciones como hemorragia cerebral, infarto cardiaco o cerebral, insuficiencia cardiaca o renal con necesidad de diálisis, entre otros”, explica el doctor Emilio Roessler, jefe de Nefrología de Clínica Alemana.

Afortunadamente, con un tratamiento adecuado es posible recuperar cifras normales de presión arterial, evitando así las complicaciones anteriormente señaladas, pero no sanando esta condición, por lo que éste debe ser llevado estrictamente durante toda la vida si se quiere aprovechar sus beneficios.

Para conseguirlo, es indispensable seguir una alimentación equilibrada y con poca sal que ayude al control de otros factores de riesgo cardiovascular, como colesterol elevado y sobrepeso u obesidad.

En primer lugar, es imprescindible disminuir el consumo de sodio, ya que este mineral, al producir retención de líquido, aumenta el volumen de sangre, acrecentando la presión que ésta tiene dentro de los vasos sanguíneos. El sodio es el principal constituyente de la sal de mesa y se encuentra en todos los alimentos salados, en especial en el pan, las conservas, las salsas de soya y para condimentar sopas, y en la comida chatarra.

“Para que los alimentos sean agradables para el paciente, lo principal es aprender a comer con poca sal y no usar salero en la mesa. La experiencia enseña que esta dieta es algo incómoda las primeras semanas, pero después produce acostumbramiento e incluso pueden llegar a encontrar poco apetecibles (por lo salado) los alimentos con sal y de uso habitual”, establece el doctor Roessler.
Además, la comida tiene que estar bien presentada, debe favorecerse la cocción al vapor, a la plancha o como guiso, y se puede sazonar con condimentos tales como aceite de oliva, vinagre, limón, clavo de olor, pimienta, canela y nuez moscada, entre otros.

Si el médico lo autoriza -según la condición renal del paciente- éste puede comer con sal de potasio, ya que se ha demostrado que reduce la presión arterial al favorecer la excreción del sodio por la orina. Para aumentar la ingesta de este mineral, se recomienda consumir jugo de naranja u otros cítricos y comer plátano, papas, carnes, legumbres y fibra contenida en la cáscara de frutas.

Por otro lado, el exceso de peso también influye en la hipertensión y para controlarlo, hay que reducir el consumo de hidratos de carbono (pastas y masas), dulces y grasas saturadas -que se encuentran en la materia grasa de los lácteos y la grasa de las carnes rojas-, y debieran ser reemplazados por ácidos grasos poliinsaturados, como el aceite de oliva.

Asimismo, para proteger los vasos sanguíneos de la formación de placas de calcio que, a la larga, obstruyen, el colesterol debe ser controlado. En este sentido es útil reducir la ingesta de grasas de origen animal y frituras, en cambio, son favorables las grasas de los pescados y de origen vegetal (palta, oliva, nueces y almendras).

Se recomienda favorecer la ingesta de verduras y frutas, al menos cinco porciones diarias o mezclarlas con jugos de frutas naturales. Además, se puede consumir yogures descremados a media mañana.

Por otro lado, la ingesta de alcohol debe ser reducida a un máximo de dos copas de vino diarias. Esto porque, a diferencia de su efecto vasodilatador inmediato, si el consumo se hace de manera crónica, aumenta la presión arterial. Este mismo efecto estimulante tienen, en exceso, el café, el té y las bebidas cola. En tanto, el tabaco, además de aumentar la presión arterial, contribuye en forma muy importante a la oclusión de las arterias con consecuentes infartos al miocardio.

La importancia de los ejercicios
Continuando con la idea de que llevar una vida sana es indispensable para controlar la hipertensión, la práctica regular de ejercicios surge como una necesidad, ya que no sólo sirve para mantener un peso adecuado, sino también para reducir el estrés.
Tomando en cuenta las medidas correspondientes a la edad, a otras patologías asociadas, a limitaciones cardiovasculares y articulares, y siguiendo las recomendaciones dadas por el médico, todo hipertenso debe hacer ejercicios diariamente y según su tolerancia.

La actividad a realizar debe ser aeróbica, es decir, movimientos con poca fuerza y esfuerzo, como andar en bicicleta, trotar, nadar y caminar. Se aconseja hacerlo por unos 45 a 60 minutos de manera continua y ojalá, todos los días.

Otros cuidados
Los anticonceptivos hacen que algunas mujeres que los toman tengan un aumento de la presión, por lo que es posible que se opte por otro método. El mismo efecto tiene la menopausia. Por el contrario, a quienes están esperando guagua, la presión les baja: “Durante el embarazo la presión arterial disminuye y mucho, por lo que una de 135/85 es anormal en el primer trimestre”, explica el especialista.

Además, quienes sufren enfermedades renales también presentan aumento de la presión arterial.

Por último, durante la noche es normal que a muchas personas les suba la presión, por lo que los doctores están usando medicamentos de acción por 24 horas o fraccionando las dosis, dando una nocturna.

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Categoría: Preguntas y Respuestas.




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