Hirsutismo: Un problema de “vellos”


Ahora que se acerca el verano, todas las mujeres desearían tener un cuerpo con la menor cantidad de vellos posible, para poder estar cómodas con la ropa de la estación. Sin embargo, un grupo de ellas se sentirá limitada en su vida cotidiana, debido al exceso de pelos visibles, es decir, por el hirsutismo.

El doctor Sergio Majlis, jefe de la Unidad de Endocrinología, Nutrición y Diabetes de Clínica Alemana explica que “el vello es una condición normal y natural, por este motivo, pretender que las mujeres sean lampiñas es un mito. Además, hay grupos étnicos que por su condición genética tienen más pelos que otros, como los que están ubicados en la cuenca del mediterráneo o la raza semítica”.

Sin embargo, se presenta hirsutismo cuando el vello fino se vuelve grueso y oscuro, y crece en zonas donde las mujeres generalmente no lo presentan, como encima de los labios, en el mentón, el pecho y la región intermamaria, el abdomen o la espalda.

Las principales causas
El endocrinólogo señala que uno de los principales motivos por los que se origina esta enfermedad es debido a una disfunción ovárica, la que hace que la cantidad de hormonas masculinas que produce el ovario o que las cantidades de hormonas libres, sean mayores. Por lo general, esta alteración se genera por ciclos anovulatorios o por el Síndrome de Ovárico Poliquístico.

También se puede manifestar por una falla a nivel suprarenal, pero esto es menos frecuente. Otra alternativa es que teniendo niveles hormonales normales la sensibilidad de los receptores de la piel sean mayores, debido a factores étnicos.

¿Cuándo preocuparse y consultar al médico?
Se debe acudir a un especialista si “el vello que era discreto se torna muy importante y elevado o toma una distribución androide (masculina) y la mujer se siente limitada en su relaciones interpersonales. Asimismo, si su instalación es muy brusca hay que descartar la posibilidad de que exista un tumor productor de esta hormona”, explica el doctor Majlis.

Otro elemento que hay que evaluar es si el consumo de un fármaco pueda estar actuando como un estímulo para la producción andrógena.

Lo fundamental es el diagnóstico
Para realizar el diagnóstico se utiliza el Score Framingham, que es un sistema de medición que evalua la cantidad de vellos por una distribución especial, ya sea sobre el labio, abdomen y pecho, entre otros. Tiene un valor específico y sobre un cierto rango se debe investigar la causa.

Además, se pueden realizar exámenes de sangre para medir los niveles de testosterona, de las hormonas luteinizante y folículoestimulante (FSH), del Sulfato de deshidroepiandrosterona (DHEA-S), del índice andrógenos libres y de la prolactina, entre otros.

“Es fundamental investigar los niveles hormonales; a veces se requieren estudios de imágenes como ecografías, scanner o resonancia. Y, con los exámenes en mano, se toma una decisión. Esto, porque los tratamientos son variados, dependiendo de la causa que origina la enfermedad”, concluye el doctor Majlis.

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Categoría: Dermatología.




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