Infecciones de la pared torácica


Las infecciones de la pared torácica pueden ser superficiales de la piel, que se producen de forma similar a las de otras partes del cuerpo. Existen abscesos de pared torácica, condritis y osteomielitis costales que se ven, con mayor frecuencia, en la población inmunodeprimida y en toxicómanos. Existen un numeroso grupo de gérmenes que pueden originar este tipo de infecciones destacando Staphylococcus aureus, Pseudomona aeruginosa, Escherichia coli y Candida albicans. La clínica suele consistir en la tumefacción de la porción afecta, inflamación local y dolor. Deben tratarse con desbridamiento y antibioticoterapia. La falta de respuesta al tratamiento médico puede indicar la exéresis de la zona afecta.
En cuanto a las infecciones tuberculosas de la pared torácica, pueden originar cuadros clínicos que se han denominado clásicamente abscesos fríos. Este proceso puede originarse como una forma musculoesquelética de la enfermedad o como una complicación de una cámara tuberculosa pleural, bien por un empiema tuberculoso o tras un tratamiento antiguo con colapso-terapia pulmonar (toracoplastia o neumotórax extrapleural). El absceso frío representaría en estos casos la salida a los tejidos de la pared torácica de la infección en forma de empiema necesitatis. El tratamiento debe consistir en la administración de fármacos tuberculostáticos en los casos en los que se demuestra infección tuberculosa activa. En los casos de patología pleural concomitante, se deberá realizar un correcto drenaje de la misma que puede obligar incluso a la realización de una toracostomía abierta, si existe una cámara pleural de larga evolución secundaria a la colapsoterapia previa.

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Categoría: Glosario Médico.




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