Lagrimal Bloqueado: Obstrucción de cuidado


Si los ojos del recién nacido están constantemente llorosos es posible que sufra de una anomalía transitoria común en esta etapa de la vida denominada dacriostenosis, es decir, conducto del lagrimal bloqueado.

Este canal permite que las lágrimas drenen desde la superficie del ojo hacia la nariz, por lo que resulta importante que esté despejado. De lo contrario, éstas se acumulan y buscan otro camino.

Según el doctor Mauricio López, oftalmólogo de Clínica Alemana, “lo normal es que dentro del útero el feto tenga la vía lagrimal en formación ocluida, la que generalmente se permeabiliza antes de nacer. Sin embargo, cerca del 10% de los recién nacidos presenta una obstrucción del conducto, principalmente niños prematuros o con antecedentes familiares de esta anomalía”.

Este bloqueo, que puede afectar a uno o a ambos ojos, tiene síntomas visibles como lagrimeo excesivo o conjuntivitis a repetición. Además, puede manifestarse a través de una secreción purulenta al comprimir el saco lagrimal.

Si bien el lagrimal bloqueado generalmente se resuelve por sí solo, es importante que se diagnostique y trate precozmente para evitar posibles infecciones, como la dacriocistitis que produce dolor y enrojecimiento en el área.

“También se puede presentar una inflamación con enrojecimiento de los párpados, denominada celulitis periorbitaria, condición que podría provocar un compromiso visual y vital si no es tratada en forma precoz”, señala el oftalmólogo.

Según el doctor López, en la mayoría de los casos el lagrimal se abre espontáneamente antes de los 12 meses. Durante ese tiempo, se trabaja con masajes en la zona periocular junto con la aplicación de una crema antibiótica.

“Si durante este periodo el conducto sigue bloqueado se realiza una permeabilización a través de una sonda, procedimiento que se repetirá si no se obtienen buenos resultados en la primera sesión. Pero si definitivamente no funciona, se opta por la cirugía algunos meses después”, explica el doctor.

Por lo general, con un tratamiento oportuno se pueden tener buenos resultados y evitar así que aumente el riesgo de infecciones severas que comprometan la zona periorbitaria y eventualmente el globo ocular.

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Categoría: Oftalmología.




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