Las bondades de la vitamina C


La vitamina C es reconocida comúnmente por su importante función a nivel inmunológico, ya que ayuda al organismo a luchar contra infecciones y células cancerosas aumentando la resistencia frente a éstas.

Pero también tiene una importante participación en la producción de colágeno, proteína de la cual dependen los tejidos de sostén que mantienen unidas todas las partes del cuerpo, como piel, cartílagos, ligamentos y tendones, además de los vasos sanguíneos, huesos y músculos. Por esto es que también ayuda en la cicatrización.

Otra función de la vitamina C es la de ser antioxidante, es decir, bloquea parte del daño que producen los radicales libres, sustancias muy agresivas y que resultan de la transformación de alimentos en energía. Con el tiempo, los radicales libres se acumulan y pasan a ser responsables del proceso de envejecimiento y enfermedades degenerativas, como la sordera y la demencia. Los antioxidantes también ayudan a disminuir el daño corporal causado por contaminantes como el humo del cigarrillo.

Asimismo, tiene propiedades antihistamínicas, lo que reduce los ataques de asma y las alergias.

A nivel circulatorio ayuda a disminuir el colesterol y la formación de coágulos en los vasos sanguíneos. Además, coopera con la absorción de hierro.

Por otro lado, ayuda a prevenir la aparición de cataratas y mejora la visión. También reduce las consecuencias de la diabetes tipo II, como infecciones, mala visión y problemas de cicatrización.
Insuficiencia versus exceso
La escasez de vitamina C afecta la formación y mantenimiento de colágeno, lo que puede provocar lesiones, hemorragias y dificultad para reparar fracturas y cicatrizar.

También puede producirse lentitud del flujo sanguíneo, mala digestión, dificultades respiratorias y disminución de la resistencia a enfermedades y alergias.

En casos más graves, puede dar escorbuto. Los síntomas de esta enfermedad que prácticamente no se ve en la actualidad- van desde anemia, hemorragias, formación de hematomas, sangrado nasal, escasa cicatrización y gingivitis (inflamación de las encías), hasta debilidad muscular, dental y de las articulaciones, resequedad de la piel y pérdida de pelo. A esto se suman los síntomas habituales de la falta de vitamina C: disminución de la capacidad inmunológica y aumento de peso por la baja actividad metabólica y su consecuente escaso gasto de energía.

La deficiencia de vitamina C se presenta, generalmente, en adultos mayores mal alimentados y en casos de déficit general alimenticio. “Las dosis recomendadas de suplementos nutricionales van de 500 a 1.000 mg. diarios y se da, por ejemplo, en personas anoréxicas, a quienes se les debe dar un complejo multivitamínico”, dice la doctora Karen Salvo, nutrióloga de Clínica Alemana.

Al ser una vitamina hidrosoluble, es eliminada regularmente por la orina, lo que hace que su toxicidad sea muy baja. Sin embargo, no se recomiendan grandes cantidades porque pueden provocar irritaciones en la piel y molestias estomacales, ya que lo ingerido es un ácido y puede afectar la pared gástrica, mientras que su intensa circulación renal puede dañar el riñón. Es por esto que no se recomienda para quienes tengan tendencia a formar cálculos renales porque puede agravarse su situación.
Fuentes alimenticias
La vitamina C no puede acumularse para su uso posterior por ser hidrosoluble y, además, no es sintetizable por el organismo humano, por lo que se hace necesario consumirla diariamente. Tampoco se sintetiza en los animales, por lo que no puede obtenerse a través de la carne, si no que se adquiere principalmente por las frutas y verduras.

Se debe tomar en cuenta que esta vitamina se oxida fácilmente, sobre todo por el calor, por lo tanto, es muy fácil que disminuya su contenido en los alimentos cuando éstos son cocinados, envasados o deshidratados.

Para perder la menor cantidad presente en los alimentos, éstos deben comerse crudos; limpiar bien las papas y cocinarlas con piel; cocer a vapor con poca agua y en el microondas el menor tiempo posible y mantener los jugos refrigerados por un máximo de tres días.Vegetales Frutas
Brócoli
Coliflor
Espárragos
Papa
Pimientos
Repollos de bruselas
Zanahoria
Cítricos
(limón, naranja, pomelo)
Frutilla
Kiwi
Mango
Melón
Papaya
Sandía

Además del calor, la vitamina C se ve afectada por el consumo de aspirinas, antibióticos, tranquilizantes y anticonceptivos; por las intoxicaciones por aluminio, mercurio, cobre y plomo, entre otros, y por el consumo de alcohol y cigarros, que disminuyen su absorción. “Por lo que los fumadores que presenten alguna enfermedad cardiovascular asociada, necesitan cantidades diarias adicionales, ya que la función antioxidante se ve alterada”, asegura la doctora Salvo.

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Categoría: Nutrición y Dietética.




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