Limpieza de la piel: Un ritual necesario


La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano y está expuesta permanentemente a múltiples agresiones, por lo que es fundamental dedicar tiempo a su cuidado. En esto, la limpieza cumple un papel muy importante, por lo que debe ser parte de la rutina diaria de todas las personas, ya que permite la remoción de la suciedad acumulada durante el día y contribuye a eliminar las bacterias y el olor de la secreción de las glándulas.

Para esta tarea, el jabón es uno de los elementos más utilizados, ya que barre la suciedad que está adherida a la capa de grasa de la piel. Eso sí, es importante tener en cuenta el tipo de piel, la edad y las necesidades personales, de modo de efectuar una elección correcta.

Durante la infancia, la piel tiene glándulas sebáceas que no son tan activas, a diferencia de las sudoríparas, que sí lo son. Se recomiendan los baños breves y con agua tibia, y puede utilizarse también un jabón suave.

En los más pequeños, el área del pañal requiere una atención especial. Para eliminar el material fecal puede utilizarse un algodón empapado con una solución aceitosa, que impida las irritaciones, sin embargo, lo ideal es lavar la zona con abundante agua. También se deben evitar los perfumes directos sobre la piel o el uso de talcos.

A medida que los niños crecen, aumenta la necesidad de jabón. Sin embargo, en caso de que aparezca alguna erupción, éste debe evitarse o reemplazarse por un sustituto.
La doctora Tatiana Riveros, dermatóloga de Clínica Alemana, explica que hay que considerar que el pH de la piel es ácido, y la mayor parte de los jabones corrientes son, por el contrario, alcalinos. “Es conveniente utilizar un grupo de sustitutos del jabón llamados Syndet, que evita la destrucción de la capa grasa natural de la piel, por lo que es más recomendable para niños y pieles sensibles”, sostiene.

Durante la preadolescencia los niños requieren una mayor higiene, ya que las glándulas sudoríparas y sebáceas están funcionando de un modo más eficiente, además, debe considerarse que la activación hormonal en esta etapa es mayor, lo que aumenta la secreción sebácea.

Desde la pubertad a la edad adulta, las glándulas sebáceas funcionan a su máxima capacidad, especialmente en las áreas del cuero cabelludo, rostro y parte superior del tórax. Cierto grado de acné y una complexión aceitosa son bastante comunes. En estos casos, se deben utilizar jabones especiales o medicados.

Cuando se envejece, estas glándulas secretan una cantidad de aceite mucho menor. Es por esto que el jabón puede comenzar a provocar una sensación de resequedad.

Las variaciones estacionales también comienzan a afectar la piel. El frío, el viento, el sol y otros factores ambientales contribuyen a que se vea y se sienta más seca, lo que también ocurre en los niños.
¿Por qué es tan importante la limpieza diaria del rostro?
En el caso de las mujeres, es recomendable limpiar el rostro dos veces al día: en la mañana, para sacar el sebo que se elimina de forma natural mientras se duerme, y en la noche, para retirar los restos de maquillaje y la suciedad que se acumuló durante la jornada.

Hacer de esto una costumbre es esencial para lucir una piel bella y saludable, ya que cuando el cutis no se limpia adecuadamente, los efectos son inmediatos: los poros se tapan e impiden que la piel respire, los agentes contaminantes aceleran el envejecimiento prematuro y los productos humectantes y cremas nutritivas no pueden penetrar completamente.

Para realizar una adecuada limpieza, se deben utilizar lociones que no alteren el PH de la piel, ya que de lo contrario el cutis quedará seco y desprotegido. Luego, puede aplicarse el producto que corresponda: En la mañana, uno humectante y con filtro solar, y en la noche, una crema según el tipo de piel y edad.

¿Son recomendables las limpiezas de cutis profundas en centros cosmetológicos?
Sí, una o dos veces al año. Es fundamental ir a centros donde se utilicen técnicas apropiadas que no agredan la piel, es decir, que no la dejen irritada o con heridas. No es normal que quede roja o con costrillas.

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Categoría: Dermatología.




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