Los cuidados del cordón umbilical


Durante los nueve meses de embarazo, el bebé recibe su alimento a través de una especie de tubo que mide entre 30 a 100 centímetros y que comienza a formarse desde la cuarta o quinta semana de gestación: el cordón umbilical.

Este conducto comunica al niño con la placenta y le aporta los nutrientes y el oxígeno necesario para su desarrollo, además de permitir la eliminación de las sustancias tóxicas.

En el parto, el cordón es cortado y la parte restante que permanece en el ombligo, se desprende entre el cuarto y décimo día de vida, aunque con cesáreas tarda un poco más. La herida cicatriza entre tres y cinco días después de la caída, pero la humedad excesiva y la falta de higiene pueden retardar el proceso.

Pese a que la probabilidad de que se produzcan complicaciones es baja, existen algunas que pueden ser controlados con un adecuado cuidado. Una de ellas es la onfalitis, una infección que se caracteriza porque se enrojece y endurece la piel que bordea el ombligo.

Otros problemas que se pueden presentar son el granuloma umbilical -una especie de erupción que surge en la cicatriz del ombligo- y la hernia umbilical, una protuberancia que aparece en la zona y que suele desaparecer espontáneamente entre los dos y tres primeros años de vida.

Consejos de higiene
No se debe bañar al niño si el cordón no se ha desprendido o no ha cicatrizado, ya que esto retarda el proceso de cicatrización o se puede producir infección debido a la humedad. Por ello es muy importante realizar un aseo de esta zona con alcohol puro de 70° o 90° antes de cada muda.
La enfermera del Servicio de Neonatología, Carolina Díaz, explica que, a diferencia de lo que se piensa, no es recomendable limpiar el área del cordón umbilical con povidona, porque no es un buen cicatrizante. En cambio, el alcohol es un excelente antiséptico y, además, ayuda a la cicatrización.

La profesional tampoco aconseja usar cotonitos porque absorben todo el alcohol. “Lo mejor es utilizar un algodón bien empapado de manera que pueda realizarse un aseo profundo y cuidadoso, limpiando el cordón desde su base”.
La limpieza del cordón paso a paso

1.- Lavarse las manos
2.- Utilizar algodón humedecido en alcohol puro.
3.- Tomar el cordón en forma perpendicular a la piel del niño.
4.- Limpiar el cordón desde su base.
5.- Realizar el aseo del cordón antes de cada muda hasta que cicatrice.

Hay otras prácticas que también deben evitarse. Por ejemplo, cuando el ombligo del bebé está muy sobresaliente, es común que algunas mamás les coloquen fajas a sus hijos para comprimir el ombligo. Esta práctica no es recomendable, ya que al quedar cubierto hay más posibilidades de que se humedezca e infecte, lo que retarda la caída del cordón y la cicatrización. Por esta misma razón, al mudar al niño el pañal no debe cubrir el ombligo, sino que debe quedar bajo esa zona.

“Cuando el ombligo se cae es frecuente que sangre un poco advierte la enfermera-, por lo que las mamás no deben asustarse. Luego de esto, hay que continuar haciendo el aseo con alcohol hasta que cicatrice bien. Sólo después de esto se puede bañar el bebé”.

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Consejos para Mamá.




Deja un comentario