Los efectos del café en la salud


Puede ser cargado, dulce, amargo, capuccino, de grano o instantáneo. Son múltiples las formas de preparar el café, un producto que fue introducido por primera vez en Arabia y el resto de Oriente en el siglo IV después de Cristo, y que actualmente es una de las principales bebidas.

De acuerdo con una publicación del Instituto de Tecnología de los Alimentos (INTA), los chilenos han ido aumentando su gusto por este producto y actualmente el consumo per cápita es de 30 litros al año. Sin embargo, esta cifra no se compara con la de otros países como Estados Unidos, donde se ingieren anualmente cerca de 70 litros.

Considerando la paulatina instauración de la cultura del café a nivel nacional, es inevitable plantearse cuáles son los efectos que podría tener en la salud. Si bien hasta el momento no es mucho lo que se sabe con certeza, hay estudios que sostienen que existen una serie de consecuencias negativas a nivel orgánico, mientras que otros más recientes enuncian que también podría prevenir algunas patologías.

Efectos negativos
Socialmente, el sabor y aroma del café están asociados a momentos de relajo y placer, es más, el término “coffee break” ha traspasado las fronteras idiomáticas. Es así como para muchos el consumo de este producto es parte esencial de su jornada laboral o académica.

La cafeína, componente principal del café, aumenta la actividad mental, ya que tiene un efecto estimulante que permite mantenerse más alerta y despierto. Esta sustancia es adictiva y diversos estudios revelan que en grandes cantidades -más de cuatro tazas diarias- puede propiciar el desarrollo de ciertas afecciones psiquiátricas, como la angustia.

Además, puede agravar enfermedades cardiacas y cerebrovasculares. De acuerdo al doctor Claudio Mizón, nutriólogo de Clínica Alemana, esto se debe a que podría aumentar la presión arterial, que es uno de los factores de riesgo cardiaco.

Según el especialista también han sido descritos otros efectos adversos en personas que sufren de reflujo y gastritis, ya que es posible que el café incremente la secreción de ácido gástrico.
“Asimismo, hay que considerar que tomar café es un hábito que suele estar relacionado con otras conductas poco saludables como el tabaquismo y el consumo excesivo de galletas y azúcar”, sostiene el doctor Mizón.

Además, explica que en las embarazas y mujeres que consumen anticonceptivos orales, la cafeína duplica su vida media, es decir, se elimina más lentamente, lo que podría aumentar los riesgos para la salud. Por eso en estos casos se recomienda restringir su consumo.

Lo bueno: Nuevas investigaciones
En los últimos años se ha relacionado el consumo de café con efectos benéficos para el organismo, por ejemplo en la prevención de enfermedades como los cálculos biliares y la reducción del cáncer vesical, además de adjudicársele propiedades diuréticas. Sin embargo, esto aún no se ha confirmado del todo.

Uno de los últimos estudios al respecto fue publicado este año en la revista médica JAMA. La investigación desarrollada en Finlandia sostiene que el consumo de café se asocia a una disminución del riesgo de diabetes tipo 2.

El doctor Mizón destaca que si bien se trata de un estudio epidemiológico relevante, no establece necesariamente una relación causa-efecto, sólo constata una asociación estadística entre ambos factores. Por lo tanto, estos resultados son preliminares y deben esperarse nuevos estudios para saber si realmente el café protege de la aparición de esta enfermedad.

Considerando que hasta el momento son más conocidos los riesgos que los beneficios del café, el especialista recomienda moderación en su consumo, que idealmente no debería ser mayor a dos tazas diarias.

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Categoría: Nutrición y Dietética.




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