Los misterios del efecto placebo


Una mejoría sin explicación científica. En eso consiste la respuesta al placebo, una incógnita que se atribuye, en la generalidad de los casos, a causas psicológicas. Sin embargo, no está demostrado que siempre sea así.

El doctor Guillermo Gabler, psiquiatra de Clínica Alemana, explica que se puede entender como efecto placebo a toda la proporción de recuperación de una enfermedad que no puede atribuirse al inicio de ninguna terapia, ni tampoco a la evolución natural de la patología.

Consiste en que el enfermo evoluciona favorablemente porque está convencido de que cierta sustancia o tratamiento que se le administró lo curará, en circunstancias de que tal medicamento no está destinado a mejorar su enfermedad.

Sin embargo, el especialista advierte que nunca se puede tener ciento por ciento de seguridad de que la mejoría de un paciente, gracias a este ‘falso’ tratamiento, se deba a un factor psicológico.

Esta poca exactitud en la detección de la respuesta al placebo se puede deber a dos factores.

Uno de ellos es lo que se conoce como ‘estado del arte’, que corresponde a sustancias que en la actualidad se recetan como placebo, pero que no se sabe si el día de mañana se descubrirá que efectivamente tienen alguna acción en la patología que se está tratando. “Nunca se puede estar seguro de que no produce ningún efecto”, señala el especialista.
El otro factor corresponde a que la enfermedad también puede tener una evolución natural. “Generalmente, los pacientes consultan cuando están en el estado más crítico, por lo tanto, muchas veces puede venir una mejoría que es parte de la evolución natural de la patología”, advierte el psiquiatra.

¿Para qué se usa?
En la actualidad, el placebo es utilizado para hacer estudios farmacológicos. Es decir, los laboratorios tienen que demostrar que los nuevos medicamentos que lanzarán al mercado tienen más beneficios que ‘no hacer nada’, por lo que dan a algunos pacientes el nuevo fármaco y a otros, una sustancia inocua.

En la mayoría de las ocasiones, las personas que usan efectivamente el fármaco que se está probando tienen un mayor porcentaje de mejoría que quienes toman placebo. Es así como, entre otras cosas, se logra demostrar la efectividad de ciertos medicamentos.

Pero en algunos casos, esta buena evolución de la enfermedad no es mayormente significativa que la que ocurre con quienes tomaron una ‘pastilla de mentira’.

En las terapias médicas, en cambio, es extremadamente excepcional el uso de placebo.
“En los tratamientos es muy difícil que se use el placebo, sólo se puede ver en situaciones que no tienen riesgo vital, por ejemplo, en el tratamiento del dolor, pero tampoco es una práctica frecuente, ya que hay muchos reparos éticos al respecto”, señala el doctor Gabler.

Asimismo, hay ocasiones en que los padres dan remedios ‘de mentira’ a sus hijos, cuando creen que sus dolencias se deben a mañas. En este sentido, el especialista advierte que, muchas veces, si el niño mejora, esto se puede deber a que cuando se le da esta falsa pastilla, su cuadro ya estaba comenzando a evolucionar de manera normal.

Es por esto, que frente a estas situaciones, siempre es bueno consultar a un médico, pues se puede pensar que el niño realmente mejora por un factor psicológico, cosa que no siempre es así.

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Categoría: Medicamentos.




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