Los severos efectos del estrés en el cuerpo


La exigencia de la vida moderna sumada a una personalidad competitiva son las condiciones ideales para que una persona manifieste físicamente el estrés.

Los sujetos con estas características demostrarán la angustia con alergias, úlceras e incluso, infartos, por lo que más vale prevenir estos males a tiempo.

El psiquiatra de Clínica Alemana, Alejandro Koppmann, plantea que “la salud física y mental está asociada a un equilibrio o homeostasis. Cualquier situación que lo afecte, puede provocar síntomas que tienen que ver con la adaptación del organismo a los distintos eventos vitales”.

Explica que el estrés está ligado al estilo de vida y a la forma de enfrentar los problemas cotidianos. Por esto, las personas que jerarquizan mejor las dificultades y tienen metas realistas resuelven mejor sus desafíos. En cambio, aquellos sujetos mal organizados o introvertidos, se estresan incluso con problemas normales.

De esta forma, cuando el individuo ya no es capaz de adaptarse a las propias exigencias, ni a las del medioambiente, su organismo empieza a dar señales físicas. Es entonces cuando se habla de un estrés patológico, vale decir, de un problema grave.

¿Quiénes tienen mayor riesgo de desarrollarlo?
Por lo general se presenta tanto en mujeres como hombres competitivos, autoexigentes, con pocas gratificaciones personales y trabajólicos. Otro grupo que sufre este mal es el de aquellas personas que expresan poco sus emociones.

Todos estos individuos deben, en una primera etapa, reposar y consumir vitaminas para curarse. El psiquiatra podrá complementar este tratamiento recomendando el uso de ansiolíticos o antidepresivos, en dosis bajas, para mejorar el sueño.

“Pero hay un segundo elemento, que sólo el 30% de los pacientes lo realiza, y es aquél que tiene que ver con tratar de modificar el estilo de vida. Y para eso se necesita psicoterapia, para que la persona reordene sus prioridades y distribuya sus esfuerzos de una mejor manera”, dice el experto. De lo contrario, todos los avances alcanzados en la primera etapa se pueden perder.
Las huellas del estrés
Son múltiples las consecuencias del estrés agudo sobre el organismo. El psiquiatra Koppmann sostiene que entre los efectos más graves están los problemas cardiovasculares, como hipertensión arterial y enfermedades coronarias, como anginas e infartos, inclusive.

Otros efectos negativos son los “cuadros gastroenterológicos, como síndrome ulceroso, reflujo gastroesofágico, colon irritable y colopatía ulcerosa”.

Añade que también es probable que este mal resienta el sistema músculo esquelético, principalmente las funciones musculares. También se puede “deteriorar el sistema inmunitario, ya que las personas que están sometidas a más tensión presentan una mayor sintomatología infecciosa y cuadros alérgicos”, asegura.

Un efecto adicional son los cambios hormonales. Este mal puede hacer que disminuya la testosterona, lo que implica un menor deseo sexual, tanto en el hombre como la mujer; lo que incluso derivaría en menores tasas de fertilidad.

Pero el estrés también provoca cambios en aspectos emocionales que hay que considerar, cuadros de ansiedad donde el individuo siente una mayor irratibilidad, disminución de la tolerancia y trastornos del sueño incluidos.

“También pueden haber síntomas depresivos moderados, angustia, desmotivación, poca capacidad de concentración y disminución de la habilidad emocional”, dice el doctor. Síntomas menos visibles, acaso, pero igualmente graves y que es mejor evitar.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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