Malformaciones congénitas: La importancia del manejo integral


Se comenta que antiguamente las mamás contaban los dedos de su hijo al nacer con el objetivo simbólico de confirmar su normalidad. Y es que hace tres o más décadas no era posible diagnosticar malformaciones fetales antes del parto.

Actualmente, gracias a la ecografía es posible contar los dedos del feto antes de las 20 semanas de gestación, así como detectar otras malformaciones congénitas, como las de tipo cardiaco, neurológico, respiratorio, genitourinario y digestivo.

Si bien la ecografía no tiene la capacidad de diagnosticar el 100% de estas anomalías, actualmente es la única forma de perquisarlas. En los últimos años, su tasa de detección ha mejorado con el avance de la tecnología y más aún con la especialización médica, alcanzando cifras de hasta un 70%.

Existen malformaciones que pueden ser compatibles con la vida después de nacer y otras que definitivamente no lo son. En este último caso, el diagnóstico antenatal permite a los padres generar expectativas reales con respecto al embarazo y prepararse emocionalmente. También hace posible que el equipo médico otorgue el apoyo necesario de manera integral, es decir, a nivel médico y psicológico. Para ello se debe contar con profesionales especializados y capacitados.

En tanto, cuando se trata de una malformación compatible con la vida, es posible realizar un manejo pre y postnatal adecuado. Antes del nacimiento, es fundamental otorgar apoyo psicológico especializado a los padres para enfrentar en forma óptima la situación. Además, se les entrega información adecuada, de manera de aclarar dudas frecuentes como cuál es el pronóstico, si se puede tratar antes del parto, cuándo y cómo debe nacer, los riesgos, el manejo quirúrgico postnatal, dónde se puede operar, las condiciones de vida después del nacimiento, los cuidados y el riesgo de repetición, entre otras dudas.

Para responder estas interrogantes es necesario un manejo multidisciplinario en que participen médicos obstetras especializados en el tema, neonatólogos, cirujanos neonatales, genetistas y psicólogos, entre otros. Es por esto que Clínica Alemana cuenta con un equipo multidisciplinario en el manejo integral de este tipo de casos.
El doctor Julio Astudillo, ginecólogo obstetra a cargo de la Unidad de Medicina Materno Fetal de este centro de salud, explica que el objetivo final del manejo integral es que una vez diagnosticada la malformación se entregue el apoyo y la información necesaria a los padres, se plantee un correcto control prenatal para intentar la mejor evolución del embarazo, se organice el equipo para el momento del nacimiento y se programe el manejo postnatal.

“Se pretende dar una solución integral, es decir, diagnosticar la anomalía, controlar su comportamiento y prevenir posibles complicaciones del embarazo y, si ya existen, tratarlas en forma correcta, dado que un mal manejo puede agravar el cuadro. “Por ejemplo, se intenta prevenir el parto prematuro, ya que puede complicar en forma importante el éxito de un tratamiento”, sostiene.

Esto permite prever posibles complicaciones y planear el tratamiento más adecuado luego del nacimiento, lo que en algunos casos hace la diferencia entre la vida y la muerte.

Cuando no existe un diagnóstico temprano y el problema es detectado sólo cuando el bebé nace, existe el riesgo de que el parto haya complicado aún más la patología o que se retrase el tratamiento, ya que recién en ese momento deben comenzar a hacerse los exámenes para ver cuál es el mejor manejo. Cuando se trata de anomalías complejas, esto puede empeorar el pronóstico del menor.

La idea es procurar que el bebé llegue en las mejores condiciones posibles, ya que esto mejora las probabilidades de éxito del tratamiento que recibirá luego del parto.

¿Qué pasa después del parto?
Las malformaciones congénitas más frecuentes son las del sistema nervioso central (hidrocefalia, espina bífida), las cardiacas, las digestivas (obstrucciones del tránsito intestinal, falta de un segmento del tubo digestivo) y las genitourinarias (reflujo u obstrucción urinaria).
Una vez que el bebé nace se lo compensa de acuerdo al problema que presenta y se confirma el diagnóstico antenatal, para luego determinar la mejor alternativa de cirugía y ofrecerle el más alto nivel de cuidado post-quirúrgico. En ocasiones, se debe programar el día del parto, para operar al bebé apenas nazca, ya que su condición puede que no le permita sobrevivir fuera del útero.

Sin embargo, gracias al desarrollo de las unidades de neonatología, la mayoría de las veces no es necesario operar inmediatamente y se puede mantener al bebé hospitalizado antes de la intervención, de manera de compensarlo y realizarle los exámenes adecuados, además de reunir al equipo médico más idóneo y definir el mejor momento para la cirugía.

En el caso específico de las cardiopatías, el tratamiento es generalmente quirúrgico, para lo que es fundamental realizar un diagnóstico prenatal preciso, sobre todo en aquellas que son de mayor complejidad. Por eso, se trabaja en conjunto con ecocardiografistas infantiles especializados en este examen a nivel prenatal. De esta forma, se puede llegar al diagnóstico más preciso para otorgar un tratamiento óptimo al recién nacido.

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Categoría: Preguntas y Respuestas.




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