Mastitis en la lactancia: Un problema que tiene solución


Si bien la maternidad es una de las etapas más lindas de ser mujer, en ocasiones pueden ocurrir situaciones incómodas para las madres, como la mastitis. Con esta enfermedad los pechos aumentan de tamaño, duelen y se enrojecen durante la lactancia, producto de una infección.

Según la Organización Mundial de la Salud, “la mastitis y el absceso mamario ocurren en todas las poblaciones, tanto si el amamantamiento es la norma o no. La incidencia observada de mastitis varía desde unas pocas hasta el 33% de las mujeres lactantes, pero habitualmente es menor del 10%”.

El doctor Eduardo Cunill, ginecólogo de Clínica Alemana, explica que la mastitis es la inflamación aguda o crónica de la glándula mamaria que se observa, con mayor frecuencia, asociada al proceso de lactancia (mastitis puerperal). Es común y usualmente afecta un solo seno, pero puede afectar ambos.

Agrega que se han publicado cifras de incidencia de entre 5 y 33% de las mujeres en lactancia, generalmente, en los primeros tres meses. La presencia de infecciones más graves con formación de abscesos se ve en el 0,4 a 0,5% de las mujeres en lactancia, y los gérmenes más frecuentes son el stafilococo aureus y el streptococo spp.

La mastitis de la lactancia ocurre porque ingresan gérmenes retrógradamente por el sistema de conductos y encuentran condiciones apropiadas para su multiplicación, como la leche retenida. Esto último es frecuente cuando no se extrae eficazmente.
Uno de los síntomas más comunes de la mastitis es la fiebre, de ascenso rápido que puede llegar a cifras sobre 39 o 40C. Además, no es infrecuente la aparición de calofríos y compromiso del estado general.

El diagnóstico se realiza a través de la historia clínica y un examen de los senos. Si el diagnóstico no es muy seguro o si la mastitis se repite, el médico puede indicar un cultivo de la leche o de la secreción del pezón; una biopsia del área afectada; un ultrasonido y una mamografia o rayos X.

El doctor Cunill explica que “quienes tienen mastitis no necesariamente tienen que suspender la lactancia, ya que ésta no es dañina para el bebé”. Pero sí deben tomar antibióticos efectivos contra los gérmenes causales y antiinflamatorios, además de extraerse la leche.
Para aliviar el dolor

– Aplicar compresas frías al área afectada del seno después de amamantar.
– Preguntarle al especialista qué analgésicos se pueden usar, que sean seguros para la mamá y el bebé.
– Descansar lo suficiente
– Beber mucho líquido

Agrega que si la mastitis no es tratada adecuada y oportunamente, puede evolucionar hacia un absceso. En estos casos, el especialista debe realizar un drenaje quirúrgico.

Respecto a la prevención, el ginecólogo sostiene que la forma más eficiente de evitar la mastitis puerperal es con una técnica de lactancia adecuada. Para esto es necesario asear la región areolo-pezón antes y después de dar pecho, para que no se formen fisuras por la inflamación secundaria a residuos lácteos, de manera de evitar el ingreso de gérmenes potencialmente patógenos a la glándula.

Además, es importante vaciar ambos pechos después de cada episodio de lactancia, para disminuir la posibilidad de que gérmenes encuentren leche retenida y produzcan una infección.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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