Muelas del juicio: Vivir ¿con o sin ellas?


Hace más de 3 millones de años que el hombre ha sido testigo de la pérdida y manifestación de rasgos típicos, producto de la evolución de su cuerpo. Sin embargo, en la actualidad aún conserva algunas de aquellas características propias del Homo Sapiens, la especie a la que pertenece.

Una de éstas es la presencia de las muelas del juicio o terceros molares que fueron muy importantes para masticar la comida de ese tiempo, cuando las mandíbulas eran más grandes y, por ende, existía más espacio para su desarrollo. Esta situación cambió, ya que actualmente su aparición trae dolencias producto de la falta de espacio en la cavidad bucal.

“Cada vez está siendo más necesario eliminar este molar, porque los tamaños del maxilar y la mandíbula se han ido achicando y no hay espacio para 32 piezas dentarias, entre las superiores e inferiores”, señala el doctor Alfredo Gantz, jefe del Departamento de Cirugía Máxilo Facial de Clínica Alemana.

Se llaman muelas del juicio porque supuestamente aparecen cuando la persona tiene juicio, es decir, entre los 18 y 19 años. Son los últimos molares en salir, y erupcionan siempre y cuando tengan espacio.

Este proceso, suele estar acompañado de mucho dolor debido a la inflamación de la membrana que rodea a la muela que está teniendo una resistencia al chocar con el hueso o con el molar contiguo. “Es habitual que en la encía también se alcancen a producir pequeñas heridas debido a la aparición de alguna de las cúspides de los molares”, dice el especialista.

¿Sacarlas o no?
Si el paciente ha sentido dolor, observado aumento de volumen de la encía detrás del último molar, si se queja de molestias que no son atribuibles a otra cosa, lo más probable es que se trate del tercer molar, y en ese caso la mejor solución es la cirugía, cuando radiográficamente se observe que el molar no tiene posibilidad de salir.
Esta práctica es muy común, ya que la existencia de estas muelas, sobre todo cuando están desarrollando su raíz, provoca el apiñamiento de los dientes delanteros por la presión que ejerce sobre ellos.

“Aunque con los tratamientos de ortodoncia se puede prevenir la aparición de terceros molares e incluso se generan espacios para su brote, la gran mayoría requiere su extracción”, afirma el cirujano máxilo facial.

Por eso es común que en pacientes que están en tratamiento, se eliminen esas piezas dentarias antes de que provoquen el descalabro y los problemas de inflamación o apiñamiento.

No dejar pasar tiempo
Cuando una cirugía de muela no se hace a tiempo, siempre trae complicaciones, aún más si se trata de personas mayores de 30 años y el molar no ha brotado aún.

A juicio del especialista, estos son una verdadera “bomba de tiempo” ya que en cualquier momento pueden provocar problemas. Una de los más severos es la pericoronaritis, proceso infeccioso caracterizado por la inflamación del tejido blando o saco que rodea el diente retenido. Si no es tratada, la infección puede avanzar a zonas adyacentes y producir una complicación bastante severa.

Existen infecciones que comprometen sectores más complejos de la cara, como la región submaxilar, zona alta del cuello o incluso pacientes con un compromiso del estado general. Según el cirujano máxilo facial, estos problemas requieren de una asistencia y un tratamiento médico inicial urgente. “Ha habido pacientes hospitalizados con infecciones severas producidas por muelas del juicio que no salieron, así como otros que han llegado a la UCI, con cuadros de infección muy complicados”.
Una extracción debe ser realizada por cirujanos acreditados que tengan el manejo, tanto médico como quirúrgico. Los pacientes que se someten a esta cirugía no deben descuidar el postoperatorio, pues un alta prematura puede generar complicaciones severas más tardías, por infección.

“Existen casos en que maniobras mal hechas por parte del odontólogo, han provocado fracturas de mandíbula, por ejemplo. Por eso la importancia de tratarse con alguien que realmente tenga conocimiento del tema”, concluye el doctor Gantz.

La Cirugía

Generalmente se operan las cuatro muelas al mismo tiempo. La incorporación de la anestesista que hace una sedación endovenosa, permite que el paciente se relaje. Con esto, se acorta el tiempo operatorio, la cirugía resulta menos traumática y, entre los siete y diez días, se retira la sutura.

Mientras tanto, hay restricciones desde el punto de vista de la alimentación. Se aconseja una dieta blanda para que el paciente no tenga que morder cosas. Lo más importante es cuidar la zona que queda sin molar ya que es muy delicada. Se recomienda también a las personas que hacen algún tipo de deporte, cuidarse durante 30 y 40 días para no correr riesgos de fracturas en esa zona de la mandíbula.

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Categoría: Odontología.




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