Neuropatía diabética: El control permanente es la única forma de prevención


Hormigueo, adormecimiento o dolor quemante en los pies son las manifestaciones más evidentes de la neuropatía diabética, una complicación común en personas que sufren diabetes y que, en casos avanzados, puede provocar incluso la pérdida casi completa de la sensibilidad.

Este cuadro corresponde a un grupo de afecciones del sistema nervioso periférico -conformado por los nervios que salen desde la médula espinal- producidas por una exposición mantenida a niveles elevados de azúcar en la sangre. La forma más común de neuropatía diabética es la polineuropatía, que afecta la porción más alejada de los nervios y se manifiesta por una alteración de la sensibilidad, primero en los pies, en forma de calcetín, y luego en las manos, como guante.

El doctor Mario Campero, neurólogo de Clínica Alemana, explica que “se estima que al menos el 50% de las personas que ha padecido diabetes por al menos 25 años tendrá este problema. Hay estudios que demuestran la presencia de algún tipo de neuropatía diabética en casi el 90% de los pacientes con más de 15 años de diagnóstico”.

Asimismo, agrega que se ha visto que entre un 10 y 15% de las personas a las que se les detecta diabetes mellitus ya tiene algún grado de polineuropatía. Sin embargo, hay que considerar que estos resultados están condicionados por la sensibilidad del método diagnóstico.

Las primeras señales de alarma
En la neuropatía diabética, los nervios más vulnerables son los relacionados con la sensibilidad táctil y térmica (frío y tibieza), y con el dolor. También resultan afectados los nervios delgados que controlan la sudoración y funciones automáticas como el ritmo cardíaco y la contracción de arterias, llamados nervios autonómicos.
Por lo tanto, explica el doctor Campero, las primeras manifestaciones que sugieren una polineuropatía diabética son una sensación de adormecimiento en los pies y pérdida de sensibilidad en la planta. Los síntomas de pérdida de función se pueden combinar con exceso de función, como sensación de hormigueo y dolor en las extremidades.

Otros síntomas iniciales pueden ser pérdida del control de la presión arterial al estar de pie, lo que causa sensación de fatiga o desmayos, y en el caso del hombre, disfunción eréctil. Raramente, el síntoma inicial es debilidad muscular.

En etapas avanzadas de polineuropatía diabética, los nervios están tan dañados que no transmiten la sensación de dolor ni tacto desde la piel, aunque el paciente puede sufrir un dolor espontáneo.

Además, se daña parte de un grupo de fibras nerviosas muy delgadas que tienen como función la liberación de sustancias que median la inflamación. Cuando ocurre esto, el organismo pierde la capacidad de reparar los tejidos dañados, lo que asociado a la poca sensibilidad, a las dificultades vasculares y al problema inmunológico, hace que las pequeñas heridas no cicatricen y que puedan infectarse. Por eso, la neuropatía diabética es la primera causa de amputaciones no traumáticas de las extremidades.

Lo principal: la prevención
La primera y más importante medida para prevenir el desarrollo de la polineuropatía es el óptimo manejo de la diabetes. Como el principal factor de desarrollo es el tiempo de exposición de los nervios a un ambiente elevado en glucosa, los diabéticos tipo I (insulinodependientes) o tipo II que no controlen adecuadamente su glicemia, están igualmente expuestos.
“Existe un parámetro que mide el comportamiento de la glicemia en los últimos tres meses. Es una forma de hemoglobina, que cuando está en un ambiente de hiperglicemia queda marcada. Lo normal es tener una proporción de hemoglobina glicosilada inferior a un rango de 5.5 a 6%. Los pacientes diabéticos deben tener como objetivo tenerla bajo un 6%. Para lograr esto tienen que mantener un régimen adecuado, hacer ejercicios, controlar el peso y tomar los fármacos prescritos por el diabetólogo o internista”, recalca el especialista.

Es fundamental que el paciente diabético controle su enfermedad en forma óptima, y cuide sus pies evitando heridas por uñas mal cortadas o por el uso de zapatos incómodos.

¿Se puede tratar?
Para manejar la polineuropatía diabética es necesario tratar la enfermedad que la causa, es decir, la diabetes. “Paralelamente, se pueden utilizar algunos medicamentos para aliviar los síntomas, por ejemplo, cuando se manifiesta con dolor hay varias maneras de enfrentarlo, asociando algunos medicamentos antidepresivos, antiepilépticos y algunos opiáceos sintéticos”, especifica el neurólogo.

Las manifestaciones relacionadas con alteraciones del sistema nervioso autonómico también se pueden tratar con fármacos que aumentan la presión arterial o con otros que regulan el flujo sanguíneo, en los casos de disfunción eréctil.

“En resumen, el objetivo del diabético es mantener su glicemia en rangos normales, con lo que podrá prevenir muchas de las complicaciones asociadas a esta enfermedad que afecta a cerca del 7% de los chilenos”, concluye el especialista.

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Categoría: Nutrición y Dietética.




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