Neurorehabilitación


Ximena Soto pololea, estudia trabajo social y hace una vida completamente normal para una joven de 22 años. Pero no siempre fue así, en 1996 un accidente automovilístico le produjo un Traumatismo Encéfalo Craneano (TEC) cerrado severo y la dejó sin movilidad del lado derecho y sin poder caminar ni hablar por mucho tiempo.

Ella era la copiloto cuando ocurrió el choque y fue la más perjudicada de los cuatro jóvenes que iban en el auto. “Yo tenía 14 años y era excelente alumna en el colegio. Con el accidente todo cambió, perdí todo eso”, cuenta.

Luego de 22 días inconsciente, inició un proceso de rehabilitación en Clínica Alemana. Durante dos años estuvo en tratamiento con fonoaudiólogas, kinesiólogas y psicólogas, quienes se encargaron de volver a enseñarle todo lo que había olvidado.

“Ahora llevo una vida normal aunque siempre hay ciertas cosas que me cuestan más que al resto. Sin embargo, estoy bien y muy agradecida de todos los que me ayudaron a rehabilitarme. Hoy pienso que mi accidente fue una prueba de vida y es ya una etapa superada”.

Accidente de Tránsito

En 2002 murieron en todo el mundo un millón 200 mil personas como consecuencia de accidentes de tránsito, alrededor de 3.200 diarios.

Esta es la décimoprimera causa de mortalidad en el mundo, la segunda para jóvenes entre 5 y 29 años, y la tercera para las personas de entre 33 y 44. A esto hay que agregar las que resultan heridas, que se elevan a 50 millones.

Según cifras de la Comisión Nacional de Accidentes de Tránsito (CONASEP), en 2003 murieron por esta causa en Chile 726 personas y hubo 34.535 lesionados en zonas urbanas.

Como ella, son muchos los jóvenes que producto de un accidente automovilístico, sufren lesiones cerebrales que los dejan con secuelas motoras, de lenguaje y cognitivas, producto de lesiones directas en el cerebro, como hemorragias, contusiones y laceraciones.
El doctor Arnold Hoppe, jefe de Neurología de Clínica Alemana, explica que después de un tiempo también se pueden presentar lesiones secundarias debido a complicaciones, como edema cerebral y un aumento de presión al interior del cráneo, que al ser una caja rígida no se puede expandir, lo cual produce alteraciones en el aporte sanguíneo y oxigenación que necesitan las neuronas.

Muchas de las personas que sufren un trauma como éste tienen la suerte de rehabilitarse y salir adelante como Ximena, sin embargo, hay otros que deben cargar con muchas de estas secuelas para toda la vida.

Para recuperar las facultades perdidas los pacientes deben someterse a neurorehabilitación, un proceso que comienza cuando están en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y que incorpora a todo el grupo familiar. “Este proceso es aún más efectivo en personas jóvenes, ya que cuentan con una mayor plasticidad neuronal, lo cual permite mejores posibilidades de recuperación”, explica el especialista.

¿Qué pasa cuando no hay neurorehabilitación? “Sin este proceso existe un alto riesgo de que la recuperación espontánea ocurra sobre patrones viciosos, como por ejemplo, posturas incorrectas, rigidez en algunas partes del cuerpo y formas ineficientes de comunicación, entre otros. Por lo tanto, la rehabilitación es como poner guías para que un árbol pueda crecer adecuadamente”, explica el doctor Hoppe.

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Categoría: Preguntas y Respuestas.




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