Para disfrutar el 18 sin correr riesgos


Los adornos tricolores, el amor por la cueca, la chicha en cacho, el aroma a asado y las fondas van transformando el escenario nacional en estas fechas. Todos nos sentimos más chilenos y queremos celebrarlo.

Sin embargo, este escenario también tiene una cara bastante más oscura, ya que nunca faltan los que no salen muy bien parados de las Fiestas Patrias. Intoxicaciones por alimentos en mal estado, indigestión y ebriedad son parte del panorama dieciochero, que lamentablemente se traduce en accidentes de tránsito (donde el alcohol está presente en un 40% de los casos), los cuales provocaron 29 muertes durante el Dieciocho de 2003.

El doctor Felipe Finkelstein, gastroenterólogo de Clínica Alemana, afirma que la principal recomendación es beber y comer con moderación y en ambientes limpios. “Hay que preocuparse del origen y calidad de los alimentos. Si se va a comer en un lugar público, es importante verificar que sea limpio y que los manipuladores utilicen las medidas de higiene correctas”.

El mayor riesgo es adquirir una infección por alimentos con bacterias (salmonella y shigella) o toxinas (esfilocócica, que se encuentra en la mayonesa). Los cuadros bacterianos son lentos en aparecer, se acompañan de fiebre y duran alrededor de dos días. En cambio, las toxinas provocan una violenta reacción horas después del consumo.

El peligro de adquirir otros microorganismos también se debe a las condiciones de los servicios higiénicos. “Chile es un país sin baños y los públicos son muy sucios. La mayoría no tiene donde lavarse las manos y el principal mecanismo de contagio de la hepatitis, salmonellasis y otras enfermedades de este tipo es el contacto mano-ano-boca, por lo tanto, sin una limpieza de las manos, la transmisión es expedita”, afirma el gastroenterólogo.
De acuerdo con el especialista, las diarreas y vómitos no son graves en sí, el mayor peligro es la deshidratación. Incluso pueden deberse a un simple empacho -comer en exceso- o al efecto de la chicha, que es altamente diarreica aunque esté buena y sea de calidad. Si estos síntomas duran por más de 24 horas debiera consultarse, ya que existe el riesgo de que se trate de una deshidratación severa o Síndrome Hemolítico Urémico (SHU).

Contra la resaca
Respecto de la ingesta de alcohol existen numerosas creencias, muchas de las cuales no tienen asidero científico (ver recuadro). El doctor Finkelstein recuerda algunos principios: “Una cosa es curarse y otra muy distinta es el daño que causan estas bebidas. Una persona puede marearse con dos cervezas y otra con dos whiskies. Con 60 gramos de alcohol diarios (medio litro de vino) por diez años, el hígado se ve afectado. El que toma más y no se cura tiene más riesgo de hacer una enfermedad”.

Por eso, el consejo de la moderación no es sólo para la vida diaria, sino también para las fiestas, porque así se evita la embriaguez y la resaca. Cuando el alcohol llega a la sangre, 30 a 90 minutos después de consumirse, acelera la eliminación de la glucosa y disminuye la concentración de azúcar, lo que provoca una sensación de cansancio físico.

Luego se va al cerebro y al sistema nervioso, donde causa un enlentecimiento de los movimientos y alteración de la conducta, principal responsable de los accidentes. El malestar del día siguiente es una consecuencia directa del exceso de alcohol, ya que éste erosiona la mucosa del estómago y su degradación produce tóxicos y deshidrata. Estos fenómenos causan dolor de cabeza, sed y malestar estomacal.

Según explica el especialista, los vómitos son consecuencia de una gastritis etílica. “El estómago se inflama tanto que facilita el reflejo de devolución del contenido”. Nadie quiere llegar a estos extremos ¿no es cierto?

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Categoría: Nutrición y Dietética.




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