Piercing y tatuajes: Una moda peligrosa


Ya sea por costumbre cultural, religión, moda o por manifestarse de alguna forma, la gente a lo largo de la historia ha perforado su cuerpo logrando agujeros de variados tamaños y le ha dibujado las más diversas figuras. Lo cierto es que en la actualidad, las técnicas de piercing y tatuajes están masificadas, lo que hace que sea algo normal y las personas no se preocupen de los riesgos que pueden traer.

Una perforación de la piel produce una respuesta inflamatoria local inmediata y un sangramiento, que posteriormente puede evolucionar a una cicatriz eutrófica (normal) o una cicatriz hipertrófica o queloide (elevada). Por esto, al momento de pensar en hacerse un piercing “hay que tener en cuenta los antecedentes familiares de queloides y también las condiciones de higiene y asepsia (prevención de infección) en la que se realice la perforación”, explica el doctor Jaime Pérez, dermatólogo, jefe de Láser de Clínica Alemana.

De las complicaciones que pueden surgir luego de hacerse un piercing, las principales son las infecciones de la herida o abscesos que afectan al cartílago de la oreja o nariz. También existe la posibilidad que la persona sea alérgica a los metales, se desgarre el tejido si el objeto es muy pesado, y se produzcan cicatrices hipertróficas.

Por otra parte, las perforaciones en la cavidad oral, especialmente en la lengua, “pueden producir deformidad de las encías, alteraciones dentarias y en caso de requerirse una intubación orotraqueal de urgencia, puede llegar a impedirla, lo que tiene un riesgo vital para el paciente”, enfatiza el médico. Agrega que las infecciones en la lengua pueden irse al interior del organismo causando una infección cardiaca llamada Endocarditis Bacteriana, que es de extrema gravedad.
En el caso de cualquier infección se deben indicar antibióticos tópicos u orales y, si se produce una cicatriz hipertrófica o queloide, eventualmente puede ser tratada con láser de colorantes o inyecciones de corticoides realizadas por un especialista.

La importancia de evitar complicaciones es porque cualquier infección que empieza en la piel puede expandirse, afectar a tejidos más profundos y luego llegar a la circulación sanguínea, lo que genera una sepsis (infección de la sangre), especialmente en pacientes portadores de inmunodeficiencias, trasplantados o diabéticos.

Además, “si no hay una técnica aséptica, se pueden adquirir virus tales como el de la Hepatitis B, C e, incluso, el VIH al realizar un piercing en cualquier sitio, incluida la ceja u ombligo. En esta última zona no es recomendable perforarse, ya que se han descrito infecciones de las heridas operatorias al realizar una cirugía laparoscópica”, enfatiza el médico.

Los tatuajes no escapan de esta realidad, puesto que presentan los mismos riesgos. El tratamiento requerido dependerá del causal de la infección o enfermedad.

Tatuajes
Los dibujos se hacen mediante una inyección con aguja, dentro o debajo de la piel, con un pigmento insoluble. El especialista explica que “inicialmente se produce una respuesta inflamatoria que se traduce en una descamación de la epidermis y una inflamación del dermis”.
Al igual que con los piercings, es posible que se produzcan infecciones bacterianas, especialmente por estafilococo o estreptococo. También se pueden inocular virus tales como el herpes, papiloma y algunos tipos de hongos. El dermatólogo agrega que “otras reacciones, no infecciosas, que pueden aparecer en la piel son alergias a los colorantes, reacciones granulomatosas (por cuerpo extraño), reacciones liquenoides y psoriasis en la zona del tatuaje”.

Para eliminar un tatuaje, la solución es el láser, ya que destruye el pigmento sin dañar la epidermis. “El pigmento del tatuaje absorbe en forma específica la longitud de onda que emite el rayo láser y se destruye siendo luego eliminado de la piel”, explica el doctor Pérez. Este tratamiento requiere de varias sesiones y tiene un alto costo. Por esto, la recomendación del especialista es que “¡en la adolescencia no hay que hacerse nunca un tatuaje!”.

En general, comenta el especialista, el peor error es que en el 50% de los casos ambos procedimientos se realizan en lugares inadecuados, como en el domicilio o en ferias artesanales, sin las más mínimas medidas de asepsia. Estos son los pacientes que mayores complicaciones presentan. El otro error es tatuarse o perforarse en un lugar muy visible como la cara o el dorso de las manos.

A Considerar
– Lo ideal es perforarse o tatuarse en un local establecido y acreditado por el Ministerio de Salud, en que se observen medidas de higiene y asepsia, donde se use un antiséptico sobre la piel, un campo estéril y en que el operador sea mayor de edad, y use guantes y mascarilla. Si luego de realizado el procedimiento, hay dolor, signos de infección u otro problema se debe consultar a un médico especialista. Y aunque no hayan complicaciones, nunca olvidar conservar una buena higiene en el lugar manipulado.

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Categoría: Dermatología.




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