Piromanía: Prendiendo fuego por placer


El hombre ha estado vinculado con el fuego desde que se creó la civilización, y lo ha utilizado a lo largo de los años con diferentes objetivos. Ahora bien, cuando una persona posee una atracción especial hacia este elemento y siente un deseo irrefrenable de quemar objetos, provocar incendios y presenciarlos, se habla de piromanía.

Como explica el doctor Marco Brunetti, psiquiatra de Clínica Alemana, la piromanía es un síntoma que está asociado a otros trastornos, ya sean derivados de la neurosis, de la personalidad o del área psicótica.

Cuando la piromanía se atribuye a una neurosis, generalmente se debe a un trastorno obsesivo compulsivo (TOC), el que produce una necesidad irrefrenable de prender fuego, única forma de aliviar la angustia de la persona.
CARACTERÍSTICAS DEL PIRÓMANO

– Frecuencia: Debe ser una conducta más o menos permanente, no ocasional

– El deseo importante de hacerlo: Sienten una necesidad imperiosa de encender fuego, la que generalmente va acompañada del placer de verlo.

– Nunca está asociado a una conducta vengativa, reivindicatoria o terrorista.

Los incendios provocados por estos pirómanos generalmente no tienen mayores consecuencias, porque de alguna manera, prima la personalidad normal del individuo, la que hace que éste verifique su acto y no provoque un daño desmedido. “El neurótico siempre se mueve entre el deseo, la autocrítica y la culpa, y consulta por eso”, señala el psiquiatra.

Si la piromanía está asociada a un trastorno de personalidad severo, cuantitativamente los hechos son más importantes, porque la personalidad no opera como filtro y la persona pierde la capacidad de darse cuenta de que está actuando incorrectamente.

Este pirómano autojustifica sus actos: los planea, compra combustible, ve cuándo lo va a realizar, de qué modo, de qué manera se ocultará y qué hará con la evidencia. Es por eso que en estos casos el acto adquiere importancia a nivel social.

También se pueden dar conductas pirómanas en el área de la psicosis, porque son pacientes que tienen alterada la realidad. Por lo tanto, de ellos se puede esperar cualquier reacción, como por ejemplo la justificación de que “hay voces que le dicen que hay que encender una determinada cosa”.

El diagnóstico es clínico y se hace por medio de un examen mental. Hay que considerar que sólo en las neurosis los pacientes consultan por esta enfermedad, porque se dan cuenta de lo anormal del hecho. En cambio, los trastornos de personalidad, son descubiertos en la consulta por otros síntomas, al igual que en la psicosis.

Básicamente, el tratamiento para este mal es por medio de la psicoterapia, aunque dependiendo de su causa, se le pueden recetar fármacos al paciente, los que serán complementarios.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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