Preescolares: Cuándo llevarlos al pediatra


Muchos padres creen que entre los dos y cuatro años, los niños ya no necesitan controles médicos periódicos. Sin embargo, es indispensable hacerles un chequeo constante a todas las áreas de su desarrollo, de forma personalizada, porque no todos los niños crecen y maduran de igual manera.

“Se piensa que a esta edad se van todos igual como por un tubo, pero no es así y también hay que ver las metas que va cumpliendo cada uno y las que deberían alcanzar. Para esto, hay que llevarlos cada seis meses, además de cada vez que se enfermen, porque, por ejemplo, si llegan con una bronquitis, es difícil evaluar el lenguaje”, establece la doctora Patricia Salinas, pediatra de Clínica Alemana.

Qué se supervisa
Es muy importante tener un registro del desarrollo y crecimiento a lo largo de la vida, para lo que se trabaja con curvas de peso y talla según las edades, para establecer el rango correspondiente. Entonces, si el registro indica que está siempre en la media, no hay problemas, pero si sube o baja un canal, hay que ver por qué se produce ese desequilibrio.

La especialista agrega que actualmente la mayor preocupación está en prevenir la obesidad y, para eso, hay que tener un control periódico que indique cualquier aumento de peso significativo: “La idea es que lleguen a ser adultos sanos y, si se pierden todo un año, es muy difícil hacerlos bajar de peso”, sostiene.

Para evitar los excesos de peso -sobre todo con la entrada al jardín infantil y colegio-, existen pautas de alimentación para los padres, las que incluyen, entre otras indicaciones, no mandarles papas fritas o chocolates de colación, ni jugos azucarados o bebidas, mientras que en las casas no debieran seguir tomando leche entera. Lo que sí se les puede dar es yogur, frutas y galletas sin crema.

Por muy precoz que parezca, en algunos casos, se debe medir el nivel de colesterol en los niños. Si hay antecedentes familiares de tenerlo alto, pueden darse sorpresas, incluso a los tres años.
Además de la nutrición, en esta edad también se evalúan la vista y el oído. A los cuatro años (antes de empezar el colegio) los niños debieran tener su primer control oftalmológico y auditivo, pero si tienen familiares con problemas en estos sentidos, deben ser vistos antes.

Con respecto a la vacunación, la doctora dice que, aunque en Chile se cumple bien con el calendario de vacunas, es importante controlarlo para, además, ir indicando las vacunas optativas, como la antigripal y la de la hepatitis A.

Asimismo, la prevención de accidentes es muy importante por ser la primera causa de muerte en niños. Para esto, se educa a los padres para que siempre utilicen sillas en los autos, les enseñen a cruzar las calles, los hagan usar casco cuando anden en bicicleta, tomen todas las medidas de seguridad en el agua, no dejen material peligroso ni tóxico a su alcance y tengan mucho cuidado al ir a otras casas, donde pueden no haber medidas de prevención necesarias.

Los otros parámetros que se miden son el desarrollo psicomotor, es decir, ver si han aprendido las formas, los colores y a desenvolverse con su cuerpo, entre otros; el lenguaje, que se analiza según si entienden lo que se les dice y cómo se expresan (son unas 250 palabras las que ya deben dominar), y el grado de socialización basada en que puedan y quieran interactuar con otros niños, que muestren sus juguetes y sean capaces de controlar sus esfínteres.

– En esta etapa ya reconocen a lo que van a una consulta, ¿hay un trato diferente de parte del pediatra?
Efectivamente, hay que hacerlos participar, conversar con ellos en su lenguaje, si no puede ser traumático entrar, que te desvistan y examinen. Además, lo bueno es tener un solo pediatra que les haga los controles siempre para que se familiarice y cree un apego. También se recomienda que se les explique a qué van al doctor y que después los premien, no con dulces, pero sí con juegos u otras actividades con ellos, o sea, un regalo para reforzar por haberse portado bien.

En esta instancia también se dan las pataletas, incluso antes de entrar a la consulta, lo que es importante tomar en cuenta porque puede indicar algún problema en la familia o con el niño.
Problemas de preescolares
Los trastornos del sueño son el mayor inconveniente en esta etapa porque se resisten a ir a dormir o quieren hacerlo en la cama de los papás, además, empiezan a tener pesadillas. El ideal es crearles hábitos de sueño desde que nacen, es decir, que se tienen que acostar a su cama y a cierta hora.

Igualmente, a los tres años ya han completado su dentición, por lo que tienen que reforzar la higiene dental. Por eso se derivan al odontopediatra y se insiste en que por ningún motivo pueden seguir usando la mamadera, sino que tienen que tomar leche en taza o vaso.

También a esta edad empiezan las mañas para comer, porque se les ha abierto el mundo y todo es más entretenido que alimentarse. Les interesa mucho más estar jugando. La doctora Patricia Salinas dice que es importante no darles jugos ni bebidas azucaradas porque, si están todo el día tomando agua con azúcar, no les da hambre y ya no comen lo que deben.

En cuanto al lenguaje, hay que ver si tienen retraso, evaluar una posible tartamudez o si no entienden lo que se les dice. Mientras que en la socialización, debieran jugar con otros niños y se debe evaluar el control de esfínteres.

Por último, una de las enfermedades más comunes en la época preescolar, es respirar por la boca por problemas con las adenoides. También hay que descartar estrabismo y soplos inocentes del corazón que aparecen a esta edad. En los hombres puede haber fimosis (prepucio estrecho que puede necesitar cirugía), mientras que en las niñitas, hay que ver una posible sinequia de los labios menores (tenerlos fusionados). Asimismo, puede ser muy común la presencia de caries.

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Consejos para Mamá.




Deja un comentario