Primera consulta ginecológica: Superando el temor y la vergüenza


La sexualidad sigue siendo un tema complicado de hablar al interior de muchas familias, sobre todo cuando se trata de hijas adolescentes que se encuentran en pleno camino a convertirse en mujeres. ¿Cómo enfrentar entonces la primera consulta al ginecólogo?, la que por lo general está rodeada de temores y vergüenza.

La doctora Andrea Schilling, ginecóloga infanto-juvenil de Clínica Alemana, señala que la visita a este especialista debe realizarse una vez que se haya presentado la primera menstruación, también llamada menarquia. Sin embargo, si la menor no es controlada por un pediatra en forma habitual, esta revisión también puede hacerse cuando recién comienza el desarrollo, a partir de los nueve años y medio, etapa de la aparición del botón mamario. La idea es verificar que el crecimiento no sea ni muy temprano ni muy tardío.

Para tranquilizar a las adolescentes en su primera visita al ginecólogo, hay que explicarles que en la consulta inicial no necesariamente se examinan los genitales, sino que lo habitual es hacer revisiones generales como medir, pesar, revisar las mamas y ver cómo están los vellitos para determinar posibles trastornos hormonales.

La doctora Schilling también sostiene que es la instancia perfecta para explicarle a la paciente el calendario menstrual, cómo llevar un registro de las menstruaciones, qué toallas higiénicas debe usar y así aclarar todas sus dudas.

La ginecóloga también destaca que “es vital acudir a un especialista cuando una jovencita aún no manifiesta signos de crecimiento en sus mamas a los 13 años, o no ha presentado su primera menstruación a los 16, ya que es necesario analizar su caso y dilucidar las causas que están retrasando el desarrollo”.
Otro aspecto importante que se debe considerar en la primera consulta al ginecólogo, es elegir muy bien a qué profesional acudir, porque si este tema es importante para una mujer adulta, más aún lo es para una niña, que tiende a ser cada vez más pudorosa con su cuerpo.

Lo ideal es que se establezca un vínculo con la adolescente para así poder tocar temas que a veces no los habla con la mamá. La niña necesita saber que el especialista no comentará lo que le han confiado y aunque los médicos mantengan el secreto profesional, para tranquilidad de la paciente, muchas veces es preferible que no sea el mismo facultativo el que atienda a madre e hija.

Por último, la doctora Schilling agrega que es sumamente importante que después de la primera consulta ginecológica se establezca un hábito de control preventivo, al menos una vez al año para corroborar que esté todo en orden.

Es importante la primera consulta ginecológica porque:

– Ayuda a detectar desarrollos anormales de crecimiento, peso y mamas.
– Permite determinar posibles trastornos hormonales.
– Se enseña a llevar un correcto calendario menstrual.
– Se instruyen nociones de higiene menstrual.
– Se establece un vínculo de confianza, que permitirá a la paciente acudir a la profesional en el futuro frente a dudas o problemas.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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